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La creación de montículos de piedras se va extendiendo por la Isla  sin que la gente sea consciente del impacto en el medio y la erosión que ocasionan. Lo que era un fenómeno esporádico se está conviertiendo en una práctica masiva a partir de la creencia de que quien realiza uno de estos montículos vuelve a visitar el lugar. Se trata de una moda reciente importada de Asia y también arraigada en Eivissa y Formentera.

Uno de los lugares donde se concentran más montículos es en Cales Morts, entre Binimel·là y Pregonda, aunque el fenómeno está en clara expansión en otros puntos de la Isla como el Far de Cavalleria, Favàritx, Punta Nati y, recientemente, entre Son Bou y Binigaus, según explica el geógrafo y consultor ambiental Xisco Roig.