Helena Fernández está al frente de esta nueva asociación impulsada desde Menorca. | F.S.

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«¿Y vosotros, para cuándo?, ¡se te va a pasar el arroz!, ¡tranquila, eres joven aún, no te obsesiones!» Estas son algunas de las frases que escuchan aquellas parejas que sufren la infertilidad, una enfermedad emocionalmente poco conocida, de la que apenas se habla, que sufren en silencio millones de personas en todo el mundo, como prueba que en las tres últimas décadas hayan nacido más de cinco millones de niños en el planeta gracias a los tratamientos de reproducción asistida.

Tres de esas mujeres, a través de internet, contactaron hace nueve meses y decidieron crear la Asociación Red Nacional de Infértiles, presidida por Helena Fernández, natural de Zaragoza aunque menorquina de adopción desde hace nueve años.

Se trata de una entidad de nuevo cuño que pretende funcionar como un punto de encuentro en el que compartir experiencias y, sobre todo, hablar de cuestiones que abordan quienes sufren esta dolencia sin atender a razones médicas pero sí de tal manera que encuentren comprensión y amparo a partir de experiencias comunes.

No existe empatía por parte de la sociedad con quienes padecen esta situación por lo que las parejas protagonistas atraviesan por un proceso farragoso en el que mezclan sensaciones negativas que solo ellas entienden.

«¿Cómo explicar el dolor que produce un anuncio de maternidad en la televisión o que aparezca la envidia cuando se tiene conocimiento de que la vecina se ha quedado embarazada?», se pregunta la presidenta de la Asociación. El diagnóstico de infertilidad, además, y el tratamiento médico constituye una crisis inevitable a la que se enfrenta la pareja como tal.

«La infertilidad es un tabú, queremos decir a todos que no hay que avergonzarse de ella, romper con los prejuicios que hay en torno a ella y dar a conocer la reproducción asistida como un aspecto más de la medicina», explica Helena Fernández, quien sufrió dos abortos hasta que logró quedarse embarazada al tercer intento mediante la reproducción asistida.

Con casi un centenar de asociadas, la nueva agrupación organiza reuniones periódicas en diferentes ciudades bajo la denominación de «Café de los sueños» para ampliar conocimientos y, sobre todo, desde el denominador común que las une, poder desahogarse «para dejar de sentirnos como un bicho raro», continúa la presidenta.

La asociación está abierta a hombres y mujeres, aunque la mayoría son mujeres porque los hombres, explica Helena, quizás gestionan el problema de otra manera. «La infertilidad es algo de dos, qué más da quien sea el responsable».

Cuenta con una página web (redinfertiles.com) donde pueden realizarse consultas con expertos y, además, la asociación gestiona descuentos en clínicas para sus asociadas.

Los tratamientos de reproducción asistida culminan la aspiración de la pareja en un elevado porcentaje de quienes acuden a ellos, «aunque no dejas de ser infértil porque consigas tener un hijo ya que no lo haces de forma natural y la carga psicológica que supone el proceso de una fecundación invitro es difícil de sobrellevar», indica Helena Fernández, quien tuvo que pasar por ella, eso sí, con un desenlace feliz.