Leonor se asoma al primer plano de la campaña electoral. | David Arquimbau

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El perfil

Madre de dos hijos, la profesora de educación especial Leonor Berja Riudavets (Es Castell, 1977) se sitúa por vez primera en puestos de salida de una candidatura electoral tras 20 años de militancia en el PSM y Més. Su objetivo, hacer oír la voz de Menorca en Madrid. Es la número 2 de Més al Congreso.

Aunque ya había ido a listas, la maternidad la había alejado hasta ahora de los primeros puestos. Pero la «gran familia» de Més la ha elegido esta vez para que, con Antoni Verger al frente, intente lograr escaño propio en el Congreso. «Maestra por formación, profesión y vocación», afronta su primer gran reto en política...

Que haya sufrido como una docente más los recortes de la administración, ¿la ha animado especialmente a dar el paso?
— No solo eso, aunque sí, ha influido. Sufrimos cambios en educación cada vez que cambia el gobierno, pues todos modifican la ley alterando la burocracia de los centros en detrimento de la atención a los alumnos y la calidad de la enseñanza. Eso ha comportado una subida de las ratios en el aula que no ha tenido en cuenta las necesidades educativas especiales de algunos niños.

¿Cómo piensa lograr que su voz sea escuchada en Madrid?
— Siguiendo el referente de otros partidos autonómicos como en Canarias donde, en 1993, con apenas uno o dos diputados, se logró recabar la declaración de servicio público del transporte aéreo, bajar el IVA o aprobar un Régimen Especial para las Islas. ¿Por qué no podemos lograr nosotros algo parecido? Madrid no conoce la realidad de Balears porque se diluye en los grandes partidos. Por eso, haremos oír bien fuerte nuestra voz. Que luego el resto de diputados de las Islas pulsen o no el botón a favor ya dependerá de ellos.

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¿Qué será lo primero que hará en caso de salir elegida?
— Proponer un nuevo Régimen Especial para Balears. Y será entonces cuando se verá si el resto de diputados prefieren deberse a las Islas donde residen o a su propio partido. Pero también abriremos una oficina del diputado que atienda las reivindicaciones del ciudadano y garantice el necesario feedback de éste con sus representantes en las Cortes.

Imagínese que soy el nuevo presidente del Gobierno y convénzame de lo que no han sido capaces los diputados que hasta ahora hemos tenido en Madrid: mejorar la financiación y la conectividad aérea...
— Si fuera presidente, le hablaría de la doble insularidad que sufrimos y le haría ver que el AVE que financiamos entre todos es nuestro avión, barco o autobús; y que cualquier ciudadano debe poder llegar a su capital de provincia sin un coste excesivo. El 14 por ciento de PIB que pagamos los baleares nos convierte en la región europea que más paga por habitante, pero eso no lo vemos en absoluto compensado por el Estado. De hecho, somos los segundos que menos reciben.

Esa misma raíz económica, no verse recompensado a nivel de financiación desde Madrid, ha empujado recientemente a Catalunya a reclamar su independencia. ¿Cuál será su postura al respecto si es diputada?
— Para empezar, comprensiva con la reacción de Catalunya ante la actitud del Estado, que ha gestionado muy mal este asunto y no ha querido escuchar las propuestas de consulta de la población catalana, que también nos afectan a nosotros. Si se ha complicado la convivencia entre comunidades ha sido por su culpa, al no atender las necesidades autonómicas.

Y si para la resolución del conflicto se da a Catalunya aún mayor margen de autonomía, ¿qué debe hacer Balears, que también se siente agraviada?
— Reclamar que se resuelva el trato injusto que venimos recibiendo de Madrid, con independencia de lo que pidan otras autonomías. Y además, como los jóvenes se nos van por la falta de expectativas de futuro, plantearemos la necesidad de derogar la reforma laboral y el actual régimen de autónomos para que éstos paguen menos, En una palabra, cambiar el modelo productivo incentivando también la economía del conocimiento y del medio ambiente.

¿Pedirá que se la deje hablar en catalán en sus intervenciones?
— El reglamento de la cámara solo lo permite en casos muy concretos. Formamos parte del Estado español y, si no me dejan explicarme en catalán, lo tendré que hacer en castellano, pero no hay pega. Nuestra intención es hablar en la lengua que nos dejen, con tal de que entiendan la realidad que vivimos y asuman nuestras reclamaciones.