Mae de la Concha la noche de este domingo, al finalizar el escrutinio oficial, es aplaudida por sus compañeros de partido | Josep Bagur Gomila

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La noche del 20 de diciembre fue aún más histórica para Podemos que la del 24 de mayo que supuso su entrada en las instituciones de las Islas. El 13,8 por ciento del electorado que entonces les apoyó ayer prácticamente se duplicó (26,1), llegando incluso a ser la opción más votada en Sant Lluís y Es Castell y a disputarle el primer puesto al PP en Ciutadella y Maó. La consecuencia es que Mae de la Concha será diputada y la candidata al Senado, Brígida Mora, quedó mucho más cerca de lo esperado del acta que revalida por segunda vez la popular Juana Francis Pons Vila.

Bajo una lluvia de globos morados, la nueva diputada electa lo celebró, «muy contenta e impresionada por los buenísimos resultados que hemos cosechado dentro y fuera de Menorca».

El mensaje de cambio nacido del espíritu del 15-M había calado aún con mayor fuerza que en las elecciones de mayo, pero Mae de la Concha lamentó, como minutos antes su líder Pablo Iglesias, que el partido y candidaturas como la de Unidad Popular no hayan visto suficientemente transformados en escaños los votos obtenidos. Eso «urge cambiar inmediatamente la ley electoral. Resulta ineludible y vamos a hacerlo posible», afirmó.

A partir de ahora, se compromete a «no votar nada en Madrid que pueda perjudicar a las Islas y a luchar para que se entienda nuestra situación. No pedimos la Luna, tan solo un transporte razonable y un sistema de financiación más justo».
Una treintena de personas, entre ellos los consellers Javier Ares y Cristina Gómez, siguieron la larga noche electoral junto a De la Concha. «Es ahora», rezaba el lema que podía leerse en las paredes. Y asentía la señal de la Sexta e IB3 que los podemitas fueron sintonizando de forma alterna a lo largo de la noche.


Mae, mejor que Brígida

Residente en Palma y sin haber hecho apenas campaña en Menorca, Brígida Mora Canet (Ciutadella, 1958) estuvo más cerca que ninguna otra candidatura de arrebatar el acta de senadora al PP, pero obtuvo menor respaldo que su compañera número dos de Podemos al Congreso. Mientras De la Concha sumaba 11.075 sufragios y quedaba a solo 841 votos de los populares, Mora totalizó 9.667 (1.408 menos) y le faltaron 2.074 para dar caza a Juana Francis.

Brígida Mora fue la gran ausente de la noche de fiesta de Podemos en Ciutadella, pues tuvo que seguir el recuento lejos de la Isla, desde la mesa electoral en Palma que tenía asignada y que, pasada la medianoche, aún seguía enfrascada en pleno escrutinio.

Durante toda la jornada, las sensaciones en Podemos fueron muy buenas. «La gente acude a votar con la sonrisa en la boca», comentaba gráficamente a media tarde la responsable del operativo, Cristina Mayor, haciendo suyo el «Sí se puede» de Pablo Iglesias.

La difusión de los primeros sondeos al cierre de los colegios acrecentó el ánimo de los podemitas menorquines, que tenían garantizada la entrada de Mae de la Concha en el Congreso y rozaban incluso el tercer diputado. El posterior recuento oficial confirmó todos los buenos augurios, hasta situarle casi a la par que el PP. Sí, sí se podía.