Obras, al alza. La actividad del sector de la construcción vuelve a repuntar tras superar los años de mayor recesión por la crisis económica, pero los arquitectos lamentan no poder tramitar con suficiente agilidad los proyectos que se presentan en la Isla

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El presidente de la delegación menorquina del Colegio de Arquitectos (COAIB), Miquel Sintes, ha lanzado la voz de alarma. La falta de personal está paralizando la concesión de licencias en los principales ayuntamientos de Menorca, que tardan «alrededor de medio año» en otorgar los preceptivos permisos de obra.

Las tasas por licencia y el impuesto de construcciones son, además del IBI, una de las mayores vías de ingreso de los municipios, pero los arquitectos lamentan que ni siquiera eso les lleve a reactivar un trámite que puede resultar esencial para dar impulso a la economía local. Máxime ahora que, especialmente durante el último año, el visado de proyectos ha vuelto a repuntar al alza, aupado por las legalizaciones de edificios en rústico que hasta ahora permitía la normativa autonómica.
«Me gustaría que los ayuntamientos no fueran un freno a la inversión», lamenta Sintes, quien les pide que «cumplan su responsabilidad de informar las licencias en un plazo inferior a los tres meses. Aunque después los proyectos puedan tener deficiencias, deben recibir una respuesta más inmediata por parte de la administración». En caso contrario, alerta, «se aumenta la inseguridad jurídica, cuando los municipios deberían ser los primeros en contribuir a disiparla».

La queja colegial se dirige básicamente a los ayuntamientos de Maó y Ciutadella, que «tardan bastante más de lo que deberían en dar permisos». Bien al contrario de otros consistorios de la Isla, «como el de Sant Lluís, que está demostrando ser mucho más ágil».

El caso más grave es el de Ciutadella. Durante el último mes se ha quedado sin ningún arquitecto en plantilla por las vacaciones de la única titular, Joana Vivó, lo que ha obligado al equipo de gobierno a recurrir a una contratación temporal, la de Óscar Paradís, para poder atender al menos el día a día. Pese a ello, la situación va camino de reconducirse. Este pasado lunes tuvieron lugar las pruebas de selección de un segundo técnico, a las que optaron trece aspirantes y que supondrán la incorporación de Elisabeth Fiol Bernat, arquitecto hasta ahora adscrita al departamento de Ordenación del Territorio del Consell. Fiol cubrirá la vacante de Rafel Pons, ingeniero cuya plaza el Ayuntamiento ha reconvertido en arquitecto tras la marcha de éste de la institución.

También el Ayuntamiento de Maó va camino de reaccionar. A la vista de que sus dos arquitectos actuales resultan insuficientes (uno de ellos desarrolla su jornada laboral solo dos días por semana), ya ha reservado la partida presupuestaria que se necesita para dotar al servicio de un tercer profesional. Esta plaza -recuerda la concejal Dolores Antonio- «ya existía, pero se eliminó, y ahora la recuperamos al percibir que remonta la actividad en el sector».