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Las elecciones del domingo dejan una curiosa fotografía, todos los que han repetido participación respecto al 20 de diciembre han mejorado el resultado, salvo Ciudadanos, que ha caído ligeramente. Las expectativas creadas con antelación son las que matizan una satisfacción que no es general. El PP gana por la derecha arañando votos a Ciudadanos y es también el partido que sale más reforzado moralmente. Ha aumentado en votos y en porcentaje y, sobre todo, recupera una tendencia ascendente con vistas a la cita autonómica y local.

Los populares tocaron fondo en las elecciones autonómicas del año pasado, el castigo por la política de Bauzá repartió penalizaciones por los distintos municipios. La depresión alcanzó todos los estamentos del partido, que además quedó sin liderazgo, con una dirección transitoria. En las elecciones de diciembre, una incógnita, se recuperó ligeramente y la tendencia al alza se ha consolidado ahora con un crecimiento de hasta el 35 por ciento en el porcentaje de votos en Mallorca y Eivissa. En Menorca y en Formentera, el ritmo, como el de la economía, es un poco más lento, tres puntos menos. Refuerza su hegemonía en la derecha sin amenazas y la tendencia aparece fortalecida.

Las elecciones generales le han proporcionado la moral necesaria para renovar las opciones de volver al poder del Govern balear.

Sin tanta holgura se ha situado Podemos por la izquierda, aunque su mérito es posiblemente mayor. Hace un año se presentó por primera vez a unas elecciones en las Islas y logró el 14 por ciento de los votos -en Menorca el 12-. En diciembre superó al PSOE y el domingo ha revalidado ese liderazgo, si bien con la ayuda de la coalición con EU y Més, que realmente tampoco necesita para mantenerse como primera referencia de la izquierda. De hecho, los votos de ambos minoritarios no se han reflejado en el recuento, Podemos les convenció para el pacto pero no logró persuadir el voto de sus electores.

El reto del asalto como primera opción política en Menorca se cotiza en 900 votos, esa es la diferencia con el PP y que parece haberse estancado entre las citas de diciembre y de junio.

Ambas organizaciones representan el nuevo bipartidismo político de Menorca, amenazado, no obstante, por el nivel de los comicios -Més es importante en una cita local- y por un PSOE, que también ha recuperado los ánimos. Los socialistas han logrado canalizar parte del voto útil de la heterogénea coalición Més per Menorca, que, a pesar del acuerdo para el Senado con Podemos, recela y compite por el mismo electorado con los morados.