Participaron en la visita una nutrida representación de las instituciones, técnicos, ecologistas y asociaciones relacionadas con la energía y Punta Nati | Josep Bagur Gomila

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Equilibrio. Es la palabra mágica en la controversia por la ampliación de la planta fotovoltaica de Son Samoló, en Ciutadella. Equilibrio entre impacto paisajístico y la necesidad imperiosa de generar más energías limpias. Para intentar encontrar un punto común de equilibrio, la propiedad del parque organizó este miércoles una visita en la que tomaron parte una nutrida representación de la administración pública, con el director general Joan Groizard y los consellers Miquel Àngel Maria y Javier Ares a la cabeza, además de técnicos, entidades ecologistas, dedicadas a la energía y aquellas que se han posicionado en contra del proyecto, la 'Martí i Bella' y Amics de Punta Nati. y el promotor Luis Delclaux.

La conclusión que se obtuvo de la visita es que los representantes de las administraciones públicas, así como técnicos y entidades ecologistas, aceptan que la urgente implantación de las energías renovables en la Isla, puesto que ahora su presencia es testimonial, conlleva un peaje paisajístico que no queda más remedio que asumir, por lo que es muy complicado frenar proyectos como el de Son Salomó, que además cuenta con todos los permisos en regla. Las entidades conservacionistas piden que se estudien posibles alternativas a la extensión de placas sobre la zona de Punta Nati.

La visita comenzó con una exposición del director de la planta, el ingeniero Xavier Quintana, quien puso el acento en que la instalación apenas erosiona el terreno, es reversible al cien por cien (su vida útil es por ley de treinta años, luego se retira) y además cuida, y recupera, los bienes etnológicos con los que convive.

Enseguida comenzó el debate, con el único punto de consenso de que se trata de un asunto complejo, con sensibilidades encontradas. El conseller Maria explicó que su voluntad es «hacer posible este proyecto, si no lo aceptamos, no avanzaremos en renovables en esta legislatura y la siguiente». El conseller Ares comentó que el Consell de momento «acompaña» el proceso para no generar «división social». El director general Groizard aportó que en estos momentos «las energías renovables tienen prioridad» y que «con determinadas reducciones de tamaño, el proyecto es inviable».

Por el GOB, Miquel Camps llamó a los presentes a darse «un baño de realidad, el proyecto está aprobado» y a situarse en el momento actual. «Para implantar las energías renovables tienes que aceptar que hay que pagar un peaje, que son las instalaciones en suelo rústico». Y sorprendió con una comparación, «si en lugar de placas sembráramos árboles frutales, el impacto visual sería el mismo y nadie diría nada. Cuando desde el punto de vista ambiental los frutales son peores». La directora de la Reserva de la Biosfera, Irene Estaún, dijo tener «el corazón partido» en este asunto, pero antepuso la defensa de los indicadores de la condición de Reserva de la Biosfera, que en el caso de Menorca son muy precarios en cuanto a energía. Con la ampliación se pasaría del 3 al 20 por ciento de renovables en la Isla.

Los representantes de la «Martí i Bella» y de Amics de Punta Nati defendieron el valor del paisaje que pretende ocupar la ampliación de la planta, el respaldo de Icomos y la necesidad de buscar alternativas, bien con otra ubicación, bien con una reducción de espacio que consideran viable. Desde la propiedad de la planta explicaron que la distancia a las estaciones eléctricas es un factor importante por el alto coste del kilómetro de cable soterrado y que si la planta no es grande, no será.