Una embarcación de arrastre regresando al puerto interior de Ciutadella | Josep Bagur Gomila

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Govern y pescadores coinciden en la necesidad de reducir el esfuerzo pesquero para garantizar la sostenibilidad de los recursos y evitar la sobreexplotación. No obstante, no comparten las medidas que deben implantarse.

Para los pescadores menorquines el mejor modo sería, asumiendo que las barcas de arrastre deben salir a pescar menos, concentrar los paros durante todo un mes, de modo que cada embarcación, de forma rotatoria, dejara de faenar un época determinada coincidiendo con las semanas de menos demanda. De este modo, sostienen, el mar podría recuperarse y, al mismo tiempo, las lonjas y mercados no quedarían desabastecidos.

Así se lo dieron a conocer al Govern, quien se opuso a ello alegando que tanto los biólogos como los estudios más recientes demuestran que los paros semanales son la mejor manera para la conservación de los hábitats naturales y la fauna y flora marinas. Además, los buenos resultados cosechados este año, cuando los barcos quedaron amarrados nueve días, han hecho que se aumenten los paros. Sobre esta base, la Dirección General de Pesca y las cofradías negociaron el día de la semana que más les conviene realizar unos paros que empezarán en enero, se alargarán hasta abril y se repetirán en diciembre.

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