Imagen de archivo del aún alcalde socialista de Es Migjorn Gran, Pere Moll, durante una comparecencia. | DAVID ARQUIMBAU

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El aún alcalde de Es Migjorn Gran, Pere Moll, aseguraba ayer estar muy dolido por la situación que se ha desencadenado con «las personas a quien yo había depositado toda mi confianza» para liderar este proyecto. Indica que a día de hoy «nadie, ni los concejales, ni la asamblea ni el PSOE me han dicho porque me han perdido la confianza y qué he hecho para echarme». Aunque es claro en aseverar que «ha sido un complot total al alcalde por la silla y el sueldo» pero también una cadena de descréditos a nivel personal que «nada tienen que ver con la gestión municipal, se ha pasado la línea roja que separa la gestión pública con el ámbito privado», lamenta.

Con el orgullo herido, considera que como alcalde, «lo podría haber hecho mejor, todo es mejorable», no obstante, asevera que «mi gestión ha sido casi perfecta, estoy tranquilo» y así lo avala, indica, el resultado obtenido en las últimas elecciones municipales que las ganó por goleada. No entiende, dice, esta forma de echarle cuando «ya he anunciado que no me iba a presentar de nuevo».

Asegura que desde que estalló la crisis interna, «siempre ha intentado arreglarlo por la vía del diálogo», pero se ha topado, indica, con un muro. Con respecto a los motivos que han trascendido para exigir su renuncia, Pere Moll se defiende. Niega rotundamente que el equipo de gobierno no conociera todos y cada uno de los movimientos que da en el Ayuntamiento. «Hacemos juntas de gobierno y siempre lo he expuesto todo», señala y asegura que «no toleraré que me digan que se tomaban unas decisiones de equipo de gobierno y que yo después hacía otras», y les advierte de que «no digan mentiras para desacreditarme».

Por otra parte, indica que le echaron en cara que en 2016 se ausentó «demasiado» de su puesto de trabajo y que incluso no había representado al Ayuntamiento en reuniones insulares. «No supieron decirme a qué reuniones no fui, porque no es cierto».

Sí confirma que en el último medio año «no he estado al cien por cien» por motivos de salud, «pero el trabajo ha salido igual, el Ayuntamiento no ha estado nunca parado aunque yo no haya pasado por mi mejor momento». Explica, y así lo trasladó también el jueves con su historial médico en la mano, que ha sufrido problemas cardíacos, así como una trombosis en un ojo con la que ha perdido un 70 por ciento de visión. Todo esta situación de salud, así como el proceso judicial en torno a las multas han derivado a su vez en la asistencia a psicólogos.