Mateu Mir, Albert Moragues y Jesús Barber, actuales tesorero, presidente y vicepresidente de la entidad | David Arquimbau

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Uno de los informes sobre la Fundació Rubió que el Protectorado de Fundaciones del Govern ha valorado para denegar el alquiler de Mongofra Nou, afirma que la gestión económica y patrimonial de la entidad ha sido todos estos años "sumamente deficiente" y que "se impone un cambio severo en este campo". El informe contratado por la Conselleria de Cultura a un economista externo apunta que "las pérdidas anuales constantes" son fruto "en mucha mayor medida de mala gestión que de un gran volumen de gastos en busca del fin social de la entidad".

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El estudio, que analiza las cuentas de la Fundació Rubió desde 1994 a 2015, es muy crítico con aquellos que han dirigido la entidad, sugiere una dirección o asesoría profesionalizada de la misma, acompañada de una "fiscalización exhaustiva y permanente" y plantea incluso que se pueda intervenir judicialmente la fundación, en caso de "resistencia al cumplimiento estricto de las instrucciones del Protectorado por parte del patronato".

[Más información en la edición impresa de este viernes, 12 de mayo]