Anna Seguí señala el bloque de viviendas donde está su casa. | Gemma Andreu

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Cuando el ciudadano medio escucha la palabra desahucio normalmente le viene a la cabeza una situación injusta sufrida por una familia que no puede hacer frente a los gastos derivados de una vivienda y es expulsada de su casa por una entidad bancaria y por agentes de la autoridad. Sin embargo, este tipo de escenarios también tienen otra perspectiva: la de los propietarios que sacan su residencia al mercado de alquiler y sufren una mala experiencia que se enroca en el tiempo tras topar con un inquilino moroso que no quiere abandonar la vivienda. Las dos son caras de una misma moneda. En todas las situaciones hay perjudicados.

Tal es el caso de Anna Seguí, residente en Ciutadella de 35 años de edad. Alquiló su vivienda en junio del año pasado y ha acumulado nueve meses de impagos, tanto del alquiler como de los gastos básicos de la vivienda. Hasta el pasado viernes 18 de mayo no se ejecutó el desahucio de su inmueble. Lo único que quiere es pasar página. Tras dar las llaves de la nueva cerradura en custodia a un abogado hasta que su ya exinquilina retirara todas sus cosas, ayer comenzó a hacer limpieza.

El piso se encuentra en el número 186 del Camí de Maó, en Ciutadella. Cuenta con dos habitaciones, parking, acceso a una pequeña piscina y trastero. El precio base pactado fue de 350 euros al mes. Difícil encontrar un inmueble de estas características en el asfixiado mercado de alquiler residencial en Menorca.

Anna expone que «al principio todo fue bien. La mujer que me llamó -es catalana y madre soltera- fue muy simpática, muy correcta. No creí que fuera a tener problemas, me fié, cerramos el precio y firmamos un contrato». Sin embargo, apunta que al tercer mes todo se torció: «Cobré la fianza y las primeras mensualidades. Luego, vinieron los problemas. No me pagaba, tenía discusiones con los vecinos y, si le decía algo, me amenazaba. He acumulado pérdidas durante nueve meses y me tendré que hacer cargo de los gastos de agua y luz. Además, también he tenido que contratar a un abogado. Todo eso lo abono yo».

Ayuda del Ayuntamiento
La situación vivida en el inmueble propiedad de Anna Segui también ha llegado hasta el Ayuntamiento de Ciutadella. Así, al tener constancia del caso, desde el Consistorio se ofrecieron a mediar para intentar arreglar la problemática. Gràcia Mercadal, responsable de Servicios Sociales, declaró ayer que «estudiamos el caso detenidamente, sobre todo tras conocer que el hijo de la mujer desahuciada había llegado recientemente a la Isla y había sido escolarizado aquí. La propietaria nos confirmó todos los problemas que había tenido y la mala relación con la otra mujer y nos explicó que no quería alargar más su agonía».

Así, en la actualidad la mujer desahuciada -que encadena ya varias situaciones de este tipo en la Isla según fuentes oficiales- se encuentra en un hostal pagado por el Ayuntamiento, donde estará hasta este jueves.