El proyecto para reasfaltar calles y hacer desaparecer las cicatrices que dejaron las obras de la fibra óptica dará sus primeros pasos en Maó. | Javier Coll

TW
11

En 15 días arranca uno de los mayores proyectos de pavimentación en vías urbanas que se recuerda en la Isla. El Consell invertirá 1,5 millones de euros para borrar las cicatrices que dejaron en 94 calles de los ocho municipios menorquines las obras de instalación de la red pública de fibra óptica. Una operación que abarcará más de 120.000 metros cuadrados de superficie y que se prolongará durante un periodo de 13 meses, con una pausa de en julio y agosto.

La previsión es que las máquinas de la empresa Antonio Gomila SA, adjudicataria de las obras, empiecen a trabajar en Maó el 23 de octubre, aunque la constructora todavía está en plazo para presentar la planificación definitiva de los trabajos, el calendario detallado de las actuaciones de reasfaltado, que en la mayoría de las calles afectadas será completo. En el caso de Maó también hay calles en las que será parcial. La idea del Consell es que las obras sigan el mismo orden que siguió la implantación de la fibra óptica.

A la espera de ese calendario definitivo, desde el Departamento de Ocupación, Proyección Económica, Juventud y Deportes explicaban ayer que la planificación interna del Consell prevé actuar por sectores. Han dividido cada municipio en sectores de actuación (Maó se ha dividido en doce y Ciutadella en diez, por ejemplo). Su previsión es que se actúe cada semana sobre un sector, lo que implica el asfaltado –según el tamaño de las vías– de entre dos y cuatro calles cada semana. Las actuaciones en Maó se prolongarían, según esos cálculos, durante doce semanas.

Tráfico

Una semana antes de actuar en cada sector habrá reuniones con ayuntamientos y policías locales para decidir la reordenación del tráfico a que obligará el cierre de calles. El objetivo es que las actuaciones afecten lo mínimo posible a la circulación. Por ello, los sectores en que se han dividido las actuaciones han sido pensados para que siempre existan vías alternativas para los vehículos mientras se desarrolla la pavimentación.

Las calles sobre las que se actuará, la gran mayoría en las que se abrieron zanjas para instalar la fibra óptica, fueron propuestas por los propios ayuntamientos. Los entes municipales fueron los que se quejaron del estado en que habían quedado las calles por las que pasaba la fibra óptica del Consell, a la que ya están conectadas 30 sedes públicas (otras nueve lo estarán en los próximos meses).

Para solventar estas deficiencias –que tienen que ver con la redacción del proyecto (en el que no se incluyó el reasfaltado) y no con la ejecución del mismo– se han tenido que invertir esos 1,5 millones. Se financian con fondos de las llamadas inversiones estatutarias firmadas en el año 2012, lo que obligó a firmar un convenio entre el Gobierno central y el Ejecutivo autonómico para prorrogar el plazo de ejecución y no perder los 1,7 millones que sobraron del proyecto de implantación de la fibra.