Varios ejemplares de garzas y otras aves en las aguas del parque natural de S’Albufera des Grau en Maó, núcleo de la Reserva

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La conservación marina, el cuidado del paisaje y el producto local, el agua limpia, el tratamiento de residuos y las energías renovables son las áreas de interés en las que trabajará la Fundación para la Preservación de Menorca (FPM), que nace para apoyar a organizaciones y proyectos locales relacionados con el medio ambiente. De hecho y aunque se ha constituido formalmente hace poco, la fundación ya ha firmado un acuerdo con el Grup Balear d'Ornitologia (GOB) por el que aporta 6.000 euros para la recuperación de aljibes en cinco fincas de Menorca.

La actuación se enmarca en el programa de custodia agraria de la entidad ecologista y su objetivo es restaurar los sistemas tradicionales de recogida de agua en el campo; con este proyecto se espera que entre los cinco llocs puedan recogerse hasta 900 toneladas de agua al año. El impulsor de esta fundación es el inversor y ambientalista británico Ben Goldsmith, cuyo vínculo con Balears se inició en Eivissa «y a partir de ahí conoció las otras islas, las ha visto evolucionar a lo largo de los años y a raíz de ello pensó en apoyar que se hicieran cambios positivos a nivel medioambiental», explica Rebecca Morris, directora de la fundació

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