Nueva jornada de desconcierto. El Aeropuerto de Menorca volvió a registrar ayer una jornada de desconcierto con dos vuelos cancelados, con Palma y Barcelona, y numerosos retrasos. El más llamativo lo protagonizó un vuelo procedente de Bristol (Reino Unido), casi trece horas. | Javier Coll

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Esperas maratonianas –en algún caso de ocho, once y hasta trece horas–, cambios repentinos de puerta, desvío de aviones, vuelos con más pasajeros que asientos, viajeros en tierra porque el vuelo se ha cancelado... En las últimas semanas se suceden las incidencias en las conexiones con el Aeropuerto de Menorca, que solo en lo que llevamos del mes de junio, desde el pasado viernes, ha registrado diez cancelaciones y 82 vuelos que han llegado con más o menos retraso a su destino. En los últimos cuatro días, y cuando el momento álgido de la temporada turística se acerca, el balance es preocupante: uno de cada tres operaciones con destino Menorca sufren algún tipo de contratiempo.

El último ejemplo se vivió ayer mismo, con la cancelación de dos vuelos, uno de Vueling –el que debía salir de Menorca a las 12.05 con destino a Barcelona– y otro de Air Nostrum –el que llegaba de Palma a las 13.55–. Esas son las dos rutas que más cancelaciones están sufriendo, aunque en materia de retrasos la palma se la llevan algunos vuelos internacionales como el que ayer llegó de Bristol (Reino Unido) casi tres horas después de lo inicialmente previsto, toda una odisea que sin duda condiciona el nivel de satisfacción de unas vacaciones.

Retrasos de dos o tres horas se han convertido en habituales y entre los viajeros, tanto turistas como residentes, reina un clima de incertidumbre que convierte los desplazamientos aéreos en una suerte de lotería en la que te puede tocar el 'premio' gordo, que se cancele el vuelo, una aproximación, con esperas de horas, o la pedrea, pequeños y constantes retrasos de menos de una hora.

Desde Air Nostrum, que solo en los últimos días ha protagonizado siete cancelaciones, aseguraban ayer que las cancelaciones y retrasos «se han debido a la combinación de un problema puntual con un avión en tierra por una avería y a los problemas meteorológicos ocasionados por las fuertes tormentas que provocaron restricciones en el control de tráfico aéreo», aunque fuentes del sector vinculan la situación a problemas en la operativa de la compañía, que ha subcontratado a Canaryfly y la lituana DOT LT ante el aumento de la demanda interislas.

Desde Vueling se ciñeron a la última cancelación. Aseguran que fue «puntual», que los pasajeros fueron avisados con tiempo y reubicados el mismo día, incluso en vuelos anteriores. Hasta ahí la versión oficial, aunque algunos trabajadores de la compañía de la que más dependen los menorquines aseguran estar «al límite» y vaticinan que, de seguir así, el verano va a ser «muy complicado». No obstante también confían en que la compañía redimensione su operativa para evitarlo.