Los primeros socios que tuvo la agrupación de Maó recibieron un reconocimiento | Javier Coll

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Puertas abiertas a socios, voluntarios y usuarios este sábado al mediodía en la sede de la Agrupación de la Creu Roja de Maó que sirvió para evocar el pasado, subrayar las variadas actividades del presente y apuntar los proyectos del futuro más inmediato.

La entidad benéfica de Maó, ahora bajo la presidencia de Arturo Bagur, tributó un merecido reconocimiento a los 16 primeros socios con los que contó a finales de los años 60. Entre ellos, 13 acudieron a la convocatoria -Luis Barca, Nuria Barca, José Luis Bendito, Salvador Botella, Rosa Cabrera, Rafael Camps, Magdalena Coll, Juan Cubas, Gloria Fernández, Gabriel Gelabert, José Maria Olives, Catalina Pons, Carlos Salgado, Luis Sánchez y Catalina Triay-, recibieron un certificado acreditativo y un ramo de flores.

En la actualidad, la Agrupación de la Creu Roja de Maó se sustenta con el trabajo de sus cinco profesionales, 180 voluntarios y la aportación de sus 1.400 socios.

Los asistentes conocieron los más de 30 programas que ejecuta la entidad, tanto de ayuda y asistencia como talleres cognitivos especialmente dirigidos a la gente mayor, la principal apuesta de la agrupación para prestar atención a las personas dependientes que viven solas, como demanda la sociedad actual.

Otra de las prioridades de la Creu Roja de Maó son los programas de formación que persiguen profesionalizar todas la áreas de atención de las que dispone. La Creu Roja realiza cursos de formación en socorros y emergencias, como una de sus actividades habituales.

En el transcurso de la jornada de puertas abiertas, además, se mostraron algunas mejoras introducidas en el local que se ha dotado de nueva cartelería, que tiene como próximo objetivo la instalación de un ascensor.

Posteriormente, 80 comensales celebraron un almuerzo de confraternización en el local de Sa Vessa Mos Fot, en Sant Lluís.