Imagen del puente del cruce de L'Argentina.

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El Consell encargará un proyecto nuevo para el tramo de carretera Maó-Alaior en el que mantendrá en pie la estructura del cruce de L'Argentina y demolerá la del cruce de Rafal Rubí.

Así lo ha expuesto este viernes la consellera de Movilidad, Francesca Gomis, quien ha adelantado que la obra será financiada por el Consell como anticipo de la addenda del convenio de carreteras pendiente de firmar con el Gobierno central.

Gomis ha asegurado que se ha trabajado en la idea desde el comienzo del mandato ahora hace un año y que finalmente se ha encontrado amparo para llevarla adelante en la disposición adicional sexta del decreto ley de medidas extraordinarias por el covid del Govern, que modifica la ley balear de carreteras.

"La decisión de mantener el puente de L'Argentina a medio construir, a pesar de no corresponder al modelo de carreteras que quiere impulsar el actual equipo de gobierno actual, viene motivada para poder mantener la máxima seguridad jurídica", ha explicado Gomis.

En relación a la demolición del puente de Rafal Rubí, la consellera ha subrayado que se trata de un enlace totalmente sobredimensionado, ya que en esa zona no hay ningún núcleo de población y tampoco un nivel de tráfico sobre la carretera que lo justifique", ha dicho.

Según ha apuntado este viernes, actualmente se está trabajando en la resolución del contrato de Inypsa (Airtificial Intelligence Structures SA). "Una vez se haya rescindido este contrato se iniciará la elaboración de un nuevo proyecto constructivo que se ajuste al nuevo marco jurídico originado de la normativa paisajística implementada en el nuevo decreto del Govern", ha señalado por su parte la presidenta del Consell de Menorca, Susana Mora.

Este nuevo proyecto, tal y como ha manifestado, apostará por ampliar los arcenes hasta los 2,5 metros, la prohibición de los giros a la izquierda no canalizados y cambios de sentido en nudos adecuados para este efecto.

No han dado cifras en torno al coste que supuso la construcción de la estructura elevada ni el cálculo sobre lo que costará su derribo y la nueva solución que se aplique en superficie, aunque fuentes del sector de la construcción estiman que podría alcanzar el millón de euros.