La menorquina Magdalena Vinent ejerció la presidencia de IFRRO, que agrupa a las entidades de gestión del mundo en el sector editorial (2008-2012).

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Toda su trayectoria profesional se ha desarrollado en torno al libro con la organización, planificación y gestión de servicios bibliotecarios, actividades de promoción de la lectura y de la creación literaria. Magdalena Vinent Gener. Estableció programas de cooperación con los países iberoamericanos y durante 17 años ha desempeñado la dirección general de CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos) que se encarga y protege la gestión colectiva de los derechos de autor de escritores, traductores y editores. Ha sido directora del Centro de las Letras Españolas del Ministerio de Cultura y directora de Cultura del Instituto Cervantes y también de la Biblioteca Nacional.

¿Cómo ha vivido el confinamiento por la pandemia?
— Con serenidad y sin angustia. Sin duda ha sido una experiencia vital única e inesperada, algo que uno contará a sus nietos.

¿Se ha afrontado y gestionado de manera eficaz en España?
— Es algo difícil de juzgar, no creo que otros gobiernos o diferentes estructuras políticas lo hubieran afrontado de una manera significativamente diferente.

¿Qué medidas ha considerado acertadas y cuáles considera que han sido excesivas?
— Creo que las medidas hubieran debido de ser moduladas respecto del impacto de la epidemia en diferentes áreas geográficas, especialmente en las distintas áreas rurales que prácticamente no se vieron afectadas; pero, una vez más, es más fácil juzgar que tomar decisiones.

¿Qué actuaciones ha encontrado a faltar?
— Las actuaciones sanitarias han mostrado el déficit crónico estructural y de personal que padecen. El enorme esfuerzo de los sanitarios en todos sus niveles ha permitido salir adelante en condiciones muy precarias. Me preocupa que no se tomen rápidamente decisiones encaminadas a mejorar esa situación. Por el contrario debo saludar la extraordinaria eficacia de la logística alimentaria desde los agricultores, a los transportistas y distribuidores que han permitido que en los momentos más agudos de la crisis, no hubiera ruptura en la cadena de suministros.

¿Es optimista en cuanto a la vacuna?
— La humanidad ha vivido epidemias a lo largo de toda su historia, este virus no es peor que la peste del siglo XIII en la cuenca mediterránea o la viruela del siglo XVIII que devastó media Europa. Ahora mismo hay diversas investigaciones en marcha y, tarde o temprano, se encontrará la solución. El abanico temporal del que se habla en cuanto a la disponibilidad de la vacuna se encuentra entre los seis y doce meses, aunque esta es una pregunta para especialistas.

¿Cómo será y funcionará el mundo pos-covid?
— Algo cambiará en las relaciones sociales. Una experiencia como la pandemia altera estructuras y comportamientos muy profundos. Es pronto para saber cómo nos afectarán. Se detecta un potenciamiento de las comunicaciones telemáticas y un distanciamiento social que quizás ha venido para quedarse. También se observan algunos cambios en los hábitos del consumo pero no sabemos aún si serán permanentes.

¿Cómo debe afrontar Menorca la actual situación?
— Menorca debe afrontarla con sentido común y serenidad. Las actuaciones inmediatas deben dirigirse a los problemas más cercanos, los que la gente encuentra en su vivir de cada día. A partir de ahí, se tendrá que afrontar la resolución de problemas de índole superior. Mejorar la formación de los jóvenes ayudaría mucho a contar con un futuro mejor.

Al ser una isla, ¿es partidaria de exigir test PCR a todos los que vengan a Menorca?
—Me parecería lo correcto. El Lazareto está ahí para demostrar que es una solución cuya eficacia fue evidente. El Lazareto fue el PCR que utilizaron nuestros antepasados en la Isla.

¿Cuáles son los principales retos para el conjunto de Menorca en la etapa pos-covid?
— Los retos que debe afrontar Menorca en este nuevo escenario no son muy diferentes a los del resto de España. Son problemas que nos afectan a todos y que deberemos solucionar entre todos. Una vez solventadas las urgencias vitales, en mi opinión el principal reto es la educación, porque sin una educación de calidad no saldremos adelante.

¿Y cuáles serán las oportunidades de la Isla en la nueva etapa?
— Creo que las oportunidades para Menorca en la próxima etapa podrían ser la reactivación de un tejido productivo que no dependiera exclusivamente del turismo, sin dejar de reconocer que el turismo y la actividad que genera sigue siendo un factor esencial para la economía de la isla.

¿Es el momento de repensar y replantear el modelo económico de Menorca?
— Considero que está pregunta está respondida en la anterior. A veces pienso en aquella Menorca de mis padres y mis abuelos que podía alardear de una envidiable capacidad productiva. Ahora bien, los tiempos cambian y los soluciones de antaño no son válidas para los problemas actuales en un mundo globalizado.

¿Debe darse otro enfoque a Menorca Reserva de la Biosfera?
— Opino que el enfoque actual es acertado. Se trataría de consolidar una condición, Reserva de la Biosfera, que es un activo importantísimo para la isla.

¿Cuáles son las debilidades y también las fortalezas que descubre en Menorca?
— Una de las debilidades de Menorca es, sin duda, la insularidad y una de sus fortalezas es el deseo de superación que se observa en ciertos ámbitos. Una cosa compensa la otra, con un balance positivo. La isla siempre ha gozado de una razonable prosperidad.

¿La conectividad, aérea y marítima, considera que es el principal problema de Menorca?
— La conectividad debe modularse en función de las necesidades. Obviamente, en esta cuestión, hay unas obligaciones que debe asumir el Estado para mantener la conectividad general del país. Las subidas y las bajadas de la demanda son importantes en Menorca. Esto es lo que hay que adecuar cuando hablamos de conectividad.

¿Debe apostar Menorca por recuperar la actividad industrial y la actividad agrícola-ganadera?
— Una vez más es importante identificar la demanda industrial manufacturera y la demanda agrícola-ganadera. Se trata de ofrecer al mercado lo que necesita sin olvidar que ciertas actividades son de carácter estratégico y necesitan un pulmón de oxigeno en caso necesario.

¿Es partidaria de acentuar la personalidad de Menorca -por su historia, tradición, costumbres y paisaje- para diferenciarse de Mallorca?
— He comprobado muchas veces que la imagen de Menorca está perfectamente diferenciada de la de sus islas vecinas. Mantener la personalidad menorquina es importante, la historia, la tradición, las costumbres y el paisaje están ahí. No hay que acentuar nada, hay que ser lo que ya somos.

¿Llegarán a Menorca los recursos del plan de reactivación que aprueba la Comisión Europea?
— Confio en que lleguen, pero esto es una lucha de gabinetes y de pasillos.