Unos 50 pescadores de Ciutadella se ven afectados por esta prohibición. | Gemma Andreu

TW
5

Consideran los pescadores de Ciutadella que la reciente sentencia del Tribunal Supremo, que ya preveían, incluye un componente injusto al mantener la prohibición de la pesca de arrastre en el Canal de Menorca, ya vigente desde hace cuatro años, al tiempo que tendrá unas consecuencias que no han sido valoradas como debieran por el alto tribunal.

La sentencia da por cerrado el caso, lo que supone un revés para los 50 pescadores adscritos a la Cofradía de Ciutadella que faenan a bordo de 20 embarcaciones de artes menores y tres barcas de bou. «Esto es como una expropiación porque nos impiden trabajar donde lo hacíamos», explica Xavier Marqués, presidente de la cofradía. La suya es la cuarta generación de pescadores que faena en el Canal, «con lo que está claro que no lo hemos hecho mal si la pesca se ha mantenido en ese lugar desde entonces durante tantos años».

La confirmación de la prohibición satisface a los ecologistas, «y está bien que sea así, pero no se ha valorado el efecto comercial y el social porque en el mercado de Ciutadella habrá menos pescado, también para la restauración», en referencia al pulpo, los serranos, los salmonetes o el pescado de sopa, entre otros, que ya no pueden capturarse mediante las artes del arrastre.

Noticias relacionadas

La otra consecuencia es que al limitar la zona de faena, «nos vemos abocados a un único espacio lo que hace que ahí disminuyan las capturas», explica Marqués, quien cifra esa reducción en el último año, en un 30 por ciento. La zona habilitada al norte es rocosa y la del sur, arenosa, por lo que la única disponible mengua su reproducción al ser más explotada.

Después de varios recursos, la Cofradía de Ciutadella da por concluido el proceso tras la nueva sentencia del Supremo. Lamentan los profesionales que tampoco se hayan atendido sus peticiones para verse compensados. «Está bien que se regule, como establece la Unión Europea, y se pongan límites pero no que lo hayan prohibido todo sobre unos derechos históricos adquiridos», observa Marqués. La situación se asemeja, por tanto, «a una expropiación». La cofradía realizó un estudio y solicitó una compensación por estas restricciones, que no ha sido atendida.

En el Canal de Menorca operan, principalmente, los pescadores de Ciutadella, Cala Ratjada y Alcúdia, en total nueve barcas de bou con cuatro pesadores cada una, entre ellas, tres de Ciutadella.