Multitud en la Plaça Nova. Pasadas las 23 horas esta era la imagen que ofrecía la Plaça Nova de Ciutadella | Josep Bagur

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La desescalada del ocio nocturno dejó la noche del sábado imágenes preocupantes, especialmente en Ciutadella, donde se vivieron grandes aglomeraciones de jóvenes que dan la impresión de haber perdido la sensación del riesgo a pesar de que es el colectivo menos protegido a la espera de que avance la vacunación. Ni mascarilla, ni distancia social ni por lo visto –los hechos se desarrollaron ante la mirada policial– miedo alguno a recibir sanciones.

La apertura de los locales de copas hasta las dos de la madrugada, la buena situación sanitaria de Menorca, la cercanía de las fiestas de Sant Joan, que aunque han sido canceladas han motivado la llegada de un buen número de jóvenes con ganas de divertirse, el anuncio del fin de las mascarillas en la calle en pocos días, las celebraciones de fin de curso... factores que parecen haber desinhibido a parte de la población juvenil, que anteayer pasadas las once de la noche prácticamente copaba la Plaça Nova de la ciudad de Ponent, que presentaba una afluencia llamativa.

Las aglomeraciones no se circunscribieron a ese punto del callejero ciutadellenc. También se registraron en otras zonas, sobre todo a las dos de la madrugada, momento ordenado para el cierre de los locales. La salida en bloque de los clientes hizo que en Es Pla se volvieran a registrar imágenes de grandes concentraciones de jóvenes, de nuevo sin mascarilla, bebiendo y fumando en la vía pública en condiciones más semejantes a la vieja normalidad que a la nueva. La Policía Nacional tuvo que intervenir en una pelea y también hubo que desalojar un local a las 3.30 horas donde se estaba celebrando una fiesta privada.

Asimismo vecinos de las urbanizaciones –no solo de Ciutadella sino también de otros municipios– explican que tras el cierre de los locales, la fiesta se trasladó hasta altas horas de la madrugada a apartamentos turísticos. Entre el viernes y el sábado la Policía Local de Ciutadella recibió 60 avisos de molestias y ruidos. Por la noche hubo muchas quejas de ruidos en fincas privadas, mientras en bares y cafeterías hubo un generalizado cumplimiento de las normativas.

La Policía Local reporta asimismo un acto de vandalismo registrado a las seis de la mañana en la carretera de Cala en Blanes, donde una o más personas que no han podido ser identificadas e x t r a j e r o n grandes piedras de una pared seca y las dejaron en medio de la vía. Dos taxistas han sufrido averías. El jefe de la policía ciutadellenca, Ignasi Camps, explicaba ayer el importante incremento del trabajo y defendía que «como en el resto de España nuestra labor ha sido la de controlar y disuadir».

Los agentes no impusieron multas por no llevar mascarilla y Camps explica las razones: «Si tuviéramos que multar uno por uno por no llevar mascarilla aumentaríamos el revuelo y lo que queremos es lo contrario, disolverlo cuanto antes y que no molesten y dejen dormir a los vecinos».

La Policía Local de Maó no informa de intervenciones de gravedad, aunque en el parking de la antigua estación marítima y en otras zonas del entorno del puerto se volvió a constatar la presencia de grupos de jóvenes haciendo botellón, así como concentraciones a la salida en bloque de los locales en el primer fin de semana del año con ocio nocturno.