Fotografía del martes por la tarde en el camino de Cala en Turqueta con vehículos aparcados en el arcén | B.O.

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Alargar la temporada supone mantener también los servicios relacionados con el turismo, reflexiona un vecino al comprobar que los atascos han vuelto al entorno viario de las playas vírgenes del sur de Ciutadella. El domingo acabó el contrato de los informadores y desde entonces los vehículos aparcan sin control en los arcenes una vez que las bolsas de aparcamiento se han llenado, salvo este miércoles, día en el que la meteorología hizo el trabajo disuadiendo, al menos por la mañana, a los usuarios playeros.           

A pesar del evidente descenso de visitantes, el tirón turístico de Macarella y Cala en Turqueta se mantiene también en las primeras semanas otoñales. Ese acceso es el que concentra el mayor atasco. Mientras que el servicio de los informadores ha estado activo no ha existido colapso y en cuanto han desaparecido han vuelto los problemas.

¿Debe prolongarse el control? A la vista de la situación y de la promoción institucional por la desestacionalización la respuesta resulta evidente. Sin embargo, la presión es mayor en los comienzos de la temporada, mayo registra mayor demanda que octubre, por lo que hasta ahora se apostado por comenzar antes.

La Conselleria de Movilidad, que es el organismo responsable del contrato de los informadores de playas, señala que el periodo del mismo son 142 días y empezar antes implica acabar antes también, cubrir octubre implicaría dejar descubierto mayo. Esta temporada comenzó días más tarde por los problemas surgidos durante el proceso de licitación y ya hubo quejas. El servicio, al igual que en los años anteriores, fue adjudicado a la Fundació per a Persones amb Discapacitat a principios de junio, aunque no comenzó hasta mediados de mes coincidiendo con la mayor apertura de las restricciones covid.

La afluencia de residentes en los fines de semana desde mayo ya puso de manifiesto la necesidad de contar con un control del volumen de vehículos.