En la imagen se percibe como avanza la construcción del controvertido inmueble. | Gemma Andreu

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El controvertido nuevo edificio de la zona del antiguo restaurante Es Pla ya está muy avanzado en su construcción, dentro del primer segmento de la millonaria segunda fase de reforma del puerto de Fornells, que hace algunas semanas puso en marcha Ports de les Illes Balears.

La evidencia de la ejecución de este inmueble ha hecho renacer las críticas al respecto, en concreto por parte del PP. El primer reproche surge del hecho que, a pesar de lo discutido que ha sido este edificio, se esté construyendo en primer lugar, antes casi que cualquier otra mejora en los muelles, dejando de este modo al mínimo cualquier posibilidad de marcha atrás.

El PP insiste en que el proceso para la justificación legal de este edificioestá viciado de nulidad.«Han hecho trampas», al ampararse, por la ausencia de un plan de usos, en un articulado de la normativa que se refiere a los puertos en régimen de concesión. Por este motivo, los populares, lejos de arrojar la toalla ante el avance de las obras, solicitarán informes jurídicos tanto al Ayuntamiento de Es Mercadal como al Parlament balear sobre el proceso administrativo de la obra, y en función de su contenido sopesarán trasladar el caso a la justicia. El PP ya acudió a la Oficina y la Fiscalía Anticorrupción.

Para el PP, detrás de toda esta obra está el ánimo de privatizar la gestión del puerto de Fornells, «más que un Govern socialista, parece una empresa privada». A su entender, esto tiene que ver con su anuncio de sacar a concurso los pantalanes de amarres que ahora gestionan, entre otros, asociaciones como el Club Nàutic. «Es falso que lo tengan que sacar a concurso porque hay más empresas interesadas, no tienen por qué hacerlo si les cuadran las cuentas, hay intereses detrás», exponen los populares.