Jaume Morlà esta semana con su hija Montse y el llaüt amarrado en el puerto de Fornells | Gemma Andreu

La gran mayoría de las autorizaciones temporales para amarres en base de lista 7ª de Ciutadella y Fornells ha logrado renovar el permiso antes del 31 de diciembre, fecha en la que concluía el plazo. Ports de les Illes Balears, organismo titular de los amarres, había recordado justo tres meses antes la necesidad de solicitar una nueva autorización por cuanto esta no es prorrogada de forma automática.     

En Ciutadella Ports IB gestiona directamente 116 amarres, que han sido los ofertados a los usuarios interesados, y se han presentado 108 solicitudes. En Fornells, son 29 amarres en base y 26 de los actuales concesionarios han presentado la documentación para renovarlo.

Fuentes del organismo autonómico informan que, en principio, todas las solicitudes recibidas serán atendidas. Es probable que algunas se hayan tramitado y presentado dentro del plazo legal ante otras administraciones, por lo que Ports IB no ha cerrado el proceso.

Además de los dos puertos menorquines de gestión autonómica, el plazo de renovación regía para otros cuatro puertos de Mallorca y uno de Eivissa.

Algunos usuarios criticaron haber recibido de improviso la alerta emitida por Ports IB y temieron que les faltara tiempo para la tramitación. A juzgar por los datos, es probable que tres de los amarristas de base de Fornells y otros ocho de Ciutadella, no hayan llegado a tiempo.   

Un decreto de 2011 obliga a renovar el amarre cada tres años sin obligación de avisar a los concesionarios, lo que ha supuesto quejas y que alguno de los interesados cayera en el olvido de efectuar el trámite. A la vista de ello, Ports IB recordó el 30 de septiembre que abría el plazo para realizar el mencionado trámite y evitar engorrosas reclamaciones después.   

Simplificación

Para facilitar los trámites, el organismo autonómico ha puesto en marcha este año por primera vez un procedimiento dirigido a simplificar sensiblemente las gestiones que la Administración exige para la concesión de amarres.    El objetivo era agilizar las nuevas autorizaciones, un proceso mucho más sencillo que el de las nuevas concesiones.

Por ese motivo, esta vez bastaba que los interesados indicaran directamente en la solicitud que estaban de acuerdo con las condiciones generales para el otorgamiento de las autorizaciones de amarre en base. De ese modo, no era necesario devolver al interesado un trámite de audiencia con las condiciones y recibir de su parte una aceptación expresa de las mismas.

Al eliminar ese paso, se puede proceder directamente a la emisión de la autorización, una vez que se ha comprobado que no hay cambios ni se han incumplido las condiciones de la autorización y se está al corriente de pago de las tasas portuarias. En aplicación de esta norma simplificada, la resolución de Ports IB será ahora más ágil que en ocasiones anteriores.

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Por otra parte, en el contexto sanitario provocado por la pandemia del coronavirus, se ha animado a los usuarios a efectuar la tramitación telemática, aunque no se ha eliminado la opción de la solicitud presencial. No se han facilitado datos sobre la vía más utilizada. En el entorno de los puertos de Ciutadella y Fornells tampoco se han oído más quejas que en otras ocasiones.

«Es imposible que los mayores puedan hacer estas gestiones». Montse Morlà relata los complicados trámites de la renovación

Si Ports IB ha puesto empeño en simplificar los trámites, Montse Morlà, exalcaldesa de Sant Lluís, relata en una carta que publicamos en la sección de opinión la engorrosa experiencia que le ha supuesto la renovación del amarre para la barca de su padre. «Es imposible que las personas mayores puedan hacer este tipo de gestiones», es una de sus conclusiones.

Durante la tramitación, que realizó de forma presencial por carecer su padre del certificado digital, contactó con al menos nueve organismos públicos. En algunos casos por su propia desinformación respecto a las competencias de cada uno de ellos, que son excesivos.

La experiencia le ha enseñado que algo tan aparentemente sencillo como compulsar el DNI requiere varias gestiones previas, la principal de las cuales es advinar quién puede realizarlo. Antes lo hacían los ayuntamientos, ella lo consiguió finalmente en la oficina de renovación del DNI de la Policía Nacional.

En tiempos de pandemia, la cosa se complica en las relaciones con la Administración, que ha impuesto la cita previa, lo que resta tiempo y agilidad al administrado.

No hay una ventanilla única o un portal electrónico en el que realizar toda la tramitación. Hay documentos que dependen de organismos diversos, como el registro marítimo español, que entrega Capitanía Marítima.

Muchos de los documentos van acompañados del pago de la tasa correspondiente, que ha de efectuarse en oficina bancaria, donde la atención directa al cliente se ha reducido y, por tanto, son mayores las esperas, a causa del ‘hágalo usted mismo’ a través de la banca digital.

La dilación dispara el nerviosismo por el riesgo de que la ventanilla de Capitanía se haya cerrado cuando vuelva con el justificante del ingreso bancario. Ello habría supuesto dedicar otro día a las gestiones o quedar fuera de plazo.

Si ha de completar la documentación con una fe de vida, la cosa se complica. Ahí interviene otra administración, el Consell de Menorca. «No debería ser tan difícil y complejo realizar gestiones presenciales ante la administración», concluye. «Es inaudito que en la oficina de Ports IB de Fornells
-con tres personas en invierno- no se puedan hacer este tipo de gestiones», agrega.

Bien mirado, tuvo suerte y llegó a tiempo, no se encontró al funcionario del «vuelva usted mañana» de Larra.