La especialista en nutrición, en un momento de su conferencia este lunes en el Consell | Gemma Andreu

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Con la condición de Región Europea de la Gastronomía recién estrenada, en la conferencia del acto institucional de Sant Antoni la nutricionista Noemí Garcia extendió este lunes mucho más allá del plato el concepto del buen comer. Llamó a realizar una ingesta consciente, con una perspectiva que supere en tiempo, espacio, ámbito y reflexión los límites de la conocida pirámide alimenticia. «Necesita un enfoque holístico».

Su punto de partida fue que «la comida no deja indiferente a nadie», con la contradicción de que sociedades con menos dificultades de acceso y más capacidad para reflexionar «expresamos más miedo, incertidumbre y preocupación» al respecto.

Garcia indicó que los parámetros de una dieta sana y equilibrada son de sobras conocidos, pero «algo no entendemos bien cuando al mismo tiempo los patrones alimentarios actuales son la principal causa de morbilidad y mortalidad». La nutricionista localizó el nudo del problema en la «tarea aún pendiente» de establecer relaciones de causa-efecto entre la gran disponibilidad de alimentos, la tendencia a comer mal y los efectos sobre el medio ambiente, así como los países en desarrollo. «La alimentación de unas personas es el hambre de otras». Es más, continuó Garcia, no es algo ajeno a patologías como la propia covid. Relató los efectos negativos del sistema de producción en el medio ambiente y las sociedades, tan numerosos como preocupantes. Algo que no es indisociable del bienestar de cada uno, «es hora de entender que la salud humana es inseparable de la salud de los recursos naturales».

La conferenciante alabó el nivel de responsabilidad alimentaria que ha encontrado en colectivos de Menorca, pero advirtió que no todo depende del compromiso social, «comemos lo que nos podemos permitir pagar» por lo que «la alimentación saludable y sostenible tiene que ser asequible», con el aderezo de «un proceso de alfabetización alimentaria» para que acabe siendo el propio consumidor quien prefiera el «pan integral elaborado diariamente en un horno familiar vecino, en lugar de cereales o galletas funcionales».

Como no, Garcia aludió a la Región Europea de la Gastronomía, con una invitación a ir más allá de la elaboración de recetas y el atractivo turístico para contribuir a «dar respuesta a las necesidades sociales y ambientales que demanda el planeta».