Tras dos años marcados por la pandemia, se está registrando una gran recuperación de la demanda turística | GEMMA ANDREU

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Una escapada a Roma, la ciudad eterna, por 19,98 euros ida y vuelta. Visitar Nápoles y el famoso Vesubio y Pompeya por el mismo precio. Cruzar los canales de Venecia, por apenas 30 euros. Plantarse en Londres o Tolouse por menos de 34 euros. A Milán, Viena o Bolonia por poco más 45 euros... Son algunos de los atractivos precios que los menorquines pueden encontrar con la llegada de la temporada turística y la consiguiente apertura del abanico de rutas directas disponibles desde el Aeropuerto de Menorca.

Tras dos años marcados por la pandemia, se está registrando una gran recuperación de la demanda turística, lo que ha llevado a las compañías y turoperadores a programar una oferta de plazas sin precedentes, cerca de un 30 por ciento más que antes de la pandemia. Desde finales de marzo se ha abierto la veda de los vuelos nacionales e internacionales, haciendo que los destinos conectados con Menorca pasen de los seis invernales (cinco nacionales y uno internacional) al llamativo total de 67, 21 de ámbito nacional y 46 internacionales, con vuelos directos a aeropuertos de hasta 12 países europeos y opciones tan atractivas como Dublín, Viena, Niza, París, Berlín, Praga, Sevilla, Alicante, San Sebastián, Santiago y un largo etcétera (véase el mapa que encabeza esta página).

Esa amplia oferta de vuelos está obviamente pensada para el tráfico turístico con destino a Menorca, pero los menorquines con opción de viajar –ganas raramente faltan–, se convierten en beneficiarios aparentemente pasivos del ‘boom’ de conectividad.

«Hay muchas ganas de viajar, los clientes vienen y piden escapadas con menos antelación, la idea de aprovechar los vuelos directos ha calado», explican desde Viatges Magon, que lleva tiempo impulsando paquetes de vuelos directos más hotel, la llamada Escapada Magon: «La gente viene ya con mucha información sobre dónde quiere viajar y realmente se encuentran precios muy atractivos». Sus principales clientes, familias, pequeños grupos, interesados en cruceros y un destino que siempre está en lo alto, Disneyland París.

Muchos otros viajeros ya hace tiempo que no pasan por las agencias. La organización por libre de los viajes está cada vez más extendida y otras tendencias tradicionales también parece que están cambiando poco a poco: «Al contrario que otros años no hemos notado una bajada tras la Semana Santa, que este año ha ido muy bien, no la estamos notando», aseguran en alusión a la demanda de los menorquines por salir de la Isla. No obstante, muchos menorquines han empezado la temporada y, como apuntan desde la agencia Es Freus, «salen más para septiembre u octubre, cuando va acabando la temporada, pero en esos meses también hay una buena oferta».

Coincide en que los menorquines aprovechan esta variada programación de vuelos, con varias compañías que operan en las mismas rutas y que en consecuencia reducen los precios y multiplican los horarios. Esos son –precio y horarios– los factores que según los responsables de la agencia Es Freus determinan en primer lugar el destino a escoger: «No es que tengan un lugar preferido, lo que más miran son los precios y los horarios». Y en los próximos meses tienen donde elegir.

La recuperación de la demanda por viajar es sólida y desde esta agencia apuntan a que en cuanto al ritmo de compra de viajes «estamos a niveles del año 2019», aunque desde Viatges Magon apuntan a un descenso aproximado del 30 por ciento, a pesar de que el cierre tras la pandemia de algunas agencias ha hecho a las restantes absorber más cuota de mercado.

Los residentes no solo pueden echar mano del gran número de compañías aéreas que ofertan sus vuelos, como son Vueling, Iberia y sus filiales, Ryanair, Easyjet, British Airways, Eurowings, etc.; sino que también pueden acceder a los vuelos fletados por turoperadores, que además en estas fechas todavía registran muchos asientos vacíos a su regreso. Es el caso de Jet2 y TUI, aunque cabe decir que los canales de comercialización de los turoperadores no están pensados para los pasajeros del destino y resulta mucho más complicado manejarse para contratar viajes, además de normalmente más caro que el resto de la competencia.