Barcos amarrados en la línea de atraque que venía gestionando sin interrupción el Club Marítimo en los últimos ocho años | Gemma Andreu

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El Club Marítimo de Mahón ha perdido la concesión de los 48 amarres del muelle de La sirenita, que venía gestionando desde 2014. Los sucesivos concursos que desde entonces se han convocado por un periodo de dos años (o tres con prórroga) los había ganado el Club.

Sin embargo, el Consejo de Administración de Autoridad Portuaria ha resuelto esta semana adjudicárselo a Poon Hill SL, una empresa con domicilio social en Barcelona, perteneciente al grupo Bimpedi SL y dedicada al sector inmobiliario que el año pasado amplió sus actividades a la explotación de puertos deportivos de escala o de invernada, según aparece en el registro mercantil. Fuentes portuarias desconocen que haya tenido presencia hasta ahora en el puerto de Maó.

La concesión supone la autorización temporal para la gestión de 11.019,30 metros cuadrados de espejo de agua y 247 metros de línea de atraque con 48 amarres de esloras entre 8 y 30 metros. Las bases establecían una tasa de ocupación de 107.120 euros y una de actividad del 4 por ciento sobre el volumen del negocio. La oferta ganadora propuso un importe fijo anual y adicional de 130.000 euros en concepto de mejora de tasas de ocupación.

En conjunto ha mejorado el canon en 47.000 euros al ofertado por el Club Marítimo de Mahón. La diferencia entre una oferta y otra es notable, la empresa ganadora proponía una tasa de 0,80 euros por metro cuadrado y día para las esloras de hasta 15 metros, mientras la oferta del Marítimo era de 0,42 euros.

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Para las esloras de más de 15 metros, la oferta de Poon Hill era justamente el doble, 0,90 euros por metros cuadrado y día por los 0,45 del Club, que no recurrirá la adjudicación. «Se trata de un concurso puro y duro, gana la mejor oferta económica, es una cuestión de puja», explica Antonio Hernández, presidente del Club Marítimo de Mahón.

La entidad pierde así su primera fuente de ingresos, la otra es la gasolinera. La preocupación se apoderó ayer de la Junta Directiva y socios que conocieron la noticia, que tendrá que reestudiar el presupuesto de este año.

De esas cuentas se destinan anualmente 500.000 euros al deporte, una aportación que necesariamente se verá mermada. Otro tanto ocurrirá con la actividad dirigida a los socios. La pérdida de ingresos también podría repercutir sobre la plantilla de personal, aunque se intentará mantener la estructura.   

Trapsayates

El Club confía en superar el revés que acaba de sufrir con la concesión de los amarres del Moll de Llevant, en el que concurre sin competencia y con unas condiciones en las que se tiene en cuenta la actividad social y deportiva de los concursantes.

Sin embargo, la adjudicación se retrasa y Hernández, a la vista de la belicosidad judicial mostrada hasta ahora por Trapsayates, todavía usufructuaria de esos pantalanes, teme que la situación actual se prolongue hasta finales de 2023, fecha en la que acaba la concesión. El escenario más optimista ofrece la opción del desalojo, autorizado tiempo atrás por el juez,    por parte de Autoridad Portuaria.