Un policía local requiere a un conductor la tarjeta acreditativa para poder estacionar en la calle Duc de Crillón.  | Gemma Andreu

12

El anuncio de la puesta en marcha de la nueva ordenanza de aparcamiento en Es Castell ha tenido como consecuencia la regularización de muchos propietarios de vehículos que residen en el municipio pero hasta ahora mantenían el pago del impuesto de circulación en otro. El viernes concluyó el periodo de quince días que otorgó el Ayuntamiento para informar a vecinos y visitantes sobre la aplicación de esta norma que limita el aparcamiento en el núcleo urbano para los residentes.

La alcaldesa, Joana Escandell, ha mostrado su sorpresa por los centenares de peticiones que han llegado al Consistorio a cargo de personas que han tenido que registrar su coche, lo que, además será positivo para el municipio al incrementarse el ingreso económico por esta tasa. «Nos hemos encontrado con una avalancha, más de 500 solicitudes de estas personas y de otras que tienen segunda residencia en Es Castell, por lo que los servicios administrativos no han dado a basto este último mes». Las nuevas peticiones se suman a la previsión de 4.300 tarjetas de residentes, que son los que sí podrán estacionar en el centro, más otras 4.000 que cumplen el resto de supuestos.

La restricción estará vigente hasta el 30 de septiembre, en horario de las 6 de la tarde a las 12 de la noche. Durante este espacio de tiempo, desde el día 1 de julio, solo pueden aparcar en el núcleo urbano aquellas personas que dispongan de la tarjeta que les identifique como residentes en Es Castell o que sean trabajadores en el pueblo, aunque hay varias excepciones.

El Ayuntamiento ha cubierto la prohibición de estacionar en el centro ampliando la bolsa de aparcamientos en la zona escolar y tras las pistas de padel, con unas cien plazas más de las que ya disponía. «Con esta reorganización no eliminamos plazas sino que las reubicamos en las bolsas disponibles, como sucede en la mayoría de ciudades en las que no se puede aparcar en el centro», explica la alcaldesa. Por eso asegura que no ha recibido quejas de restauradores o comerciantes de Calesfonts o de otras calles céntricas, «lo que percibo es que Calesfonts está llena y la nueva ordenanza no ha causado ningún perjuicio».

Durante los últimos 15 días la Policía Local ha llevado a cabo una campaña de información para hacer pedagogía sobre la nueva norma que restringe la zona de aparcamiento. Desde el viernes los agentes ya pueden multar a aquellos vehículos que no dispongan de la tarjeta. «El objetivo no es poner multas», dice la alcaldesa, de hecho no se va a reforzar el servicio de tarde ni de noche de la Policía Local, sino que los agentes intervendrán, normalmente, a partir de la demanda de los vecinos.