Imagen de la sede del Consell insular en Maó.

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El Consell ha cerrado el año 2021 con unas cifras económicas récord. Nunca antes en su historia había tenido tanto dinero. Incluso descontando los llamados excesos de financiación afectada, lo que se ha ingresado para dar a terceros pero todavía no se ha pagado (básicamente subvenciones), la máxima institución acumula un remanente de tesorería para gastos generales de casi 29,9 millones de euros, una cantidad que además, tras la suspensión de las reglas fiscales de estabilidad a raíz de la covid, puede gastar prácticamente en lo que quiera.

Otra cosa son los motivos por los que ha llegado a esa boyante situación, que no debe esconder un resultado de las cuentas generales negativo en el año 2021. El informe de Intervención de la liquidación del ejercicio 2021 explica a los motivos que permiten al Consell tener tanto dinero en caja (aunque apenas 750.000 euros más que en 2020). No ha sido precisamente gracias a la contención del gasto corriente, que subió casi un once por ciento en relación a 2020 (65,4 millones), sino sobre todo por haber mantenido un nivel de ingresos corrientes muy elevado y por haber tenido un grado de ejecución «excesivamente bajo» de las inversiones presupuestadas.

El documento de liquidación que se encuentra en exposición pública es elocuente en este aspecto. El año pasado el presupuesto inicial preveía 23,3 millones de euros para inversiones. Mediante incorporaciones posteriores de crédito esa cantidad ascendió a casi 27 millones de euros y al término del año se habían ejecutado tan solo el 14,12 por ciento. También llama la atención la ejecución de transferencias de capital, básicamente lo que el Consell se compromete a dar a los ayuntamientos para sus inversiones. De 17,7 millones presupuestados tras incorporaciones de crédito, se había gastado al cierre del ejercicio menos del 60 por ciento.

El informe favorable de Intervención sobre la liquidación del ejercicio 2021 valora los datos como «bastante positivos», pero acto seguido llama a hacer de ellos «una interpretación prudente», considerando que debe hacerse una corrección a la baja de cara al año 2022 debido a que deberán aplicarse al ejercicio en curso los pagos pendientes de aplicar de los gastos que no se han ejecutado en años anteriores. A esa ejecución pendiente, defiende, debería dedicarse una parte importante del remanente de tesorería acumulado.

Destino del superávit

Se reafirma el interventor en esa idea al entender que el superávit del Consell y de sus entidades dependientes al cierre del año 2021 resulta «conveniente» dedicarlo prioritariamente a la financiación de los gastos pendientes de años anteriores, a pesar de que el equipo de gobierno tiene las manos libres para gastárselo, en año de elecciones, prácticamente en lo que quiera y no solo amortizar deuda y a las llamadas inversiones financieramente sostenibles, como antes de la pandemia.