Imagen de un buceador junto a un banco de peces.

En los últimos años, los responsables del seguimiento de las reservas marinas de Balears han detectado que los peces que nadan en las aguas de la reserva marina de la costa norte de Menorca huyen hacia otras áreas en las que existen mejores condiciones de hábitat. Así lo afirma Pep Coll, técnico de Tragsatec, quien avanza que hay menos peces en las zonas de protección especial que en las que se permite, de manera limitada, la actividad pesquera.

Cabe recordar que la reserva marina de la costa norte de Menorca comprende las aguas distribuidas entre es Cap Gros y la Punta des Morter. En ella se distinguen tres zonas con diferentes niveles de protección. En las aguas de los alrededores de Cap de Cavalleria, que es una zona parcialmente protegida en la que se permite practicar determinades actividades pesqueras, es donde los peces encuentran mejores condiciones de hábitat. No siendo así en la reserva integral, que va desde el Pla de Mar hasta Cala Barril y en la que no se permite ningún tipo de actividad extractiva como la pesca.

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Si bien esta situación favorece a los pescadores, supone un factor negativo para la conservación de la biodiversidad en la reserva marina de la costa norte, tal y como explica Pep Coll. Para ello, alude a la necesidad de ampliar la reserva hacia el norte y más allá de la Illa dels Porros, que actualmente ejerce de límite del área protegida.

Aumento de la temperatura

Asimismo, los responsables del seguimiento de las reservas marinas de Balears también han observado un aumento de la temperatura del mar en esta zona que estaría afectando negativamente a los peces del litoral. Ante la subida de grados, explica Pep Coll, las especies estarían escapando y descendiendo a las profundidades para refugiarse.

Por otro lado, advierten que en la reserva marina de la costa norte de Menorca ha bajado la cantidad y la calidad del servicio de vigilancia que garantiza el cumplimiento de la normativa. En este sentido, creen conveniente que se realice un seguimiento de la actividad pesquera más «acurado», que implicaría la colaboración de los pescadores que desarrollan su actividad en la zona y la declaración de las capturas que realizan ante las administraciones científicas.

Las claves
  1. Menos peces en la zona de protección especial

    En los últimos años se han detectado menos peces en las zonas de protección especial, donde se restringe la pesca, que en las zonas en las que se permite.

  2. Aumento de la temperatura del mar

    El aumento de la temperatura del mar en esta zona está afectando negativamente a los peces, que escapan descendiendo a las profundidades para refugiarse.

  3. Ampliar la reserva para retener a los peces

    Ampliar la reserva para mejorar las condiciones de hábitat se contempla como una solución para retener a los peces en la zona de protección especial.