El conseller Josep Juaneda, acompañado por los directores insulares Isaac Olives, Helena Vílchez y Miquel Truyol, técnico de medio ambiente. | Gemma Andreu

El propósito final del Consell es que, a largo plazo, el acceso al faro de Favàritx durante los doce meses del año solo sea posible mediante un bus lanzadera que saldrá del nuevo parking junto a las antiguas baterías militares. La institución insular adquirió los terrenos a Defensa en marzo del pasado año por 856.197 euros.

Ahí concluirían las actuaciones que ya se han iniciado para conseguir que el emblemático lugar en el núcleo de la Reserva de Biosfera, en el Parc Natural de s’Albufera des Grau, «sea otro ejemplo de gestión sostenible en un espacio natural para compatibilizar la actividad humana y la conservación del territorio», explicó ayer el conseller de Medio Ambiente, Josep Juaneda.

Ese propósito final deberá ir emparejado al necesario aumento de frecuencias de autobuses de línea que lleguen a Favàritx desde diversos municipios de la Isla, además de las lanzaderas hacia los desvíos a las playas y al propio faro.

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Juaneda, acompañado por los directores insulares de Proyectos Sostenibles, Isaac Olives, y de Carreteras, Elena Vílchez, explicaron ayer sobre el terreno el plan de usos que tendrá como primera actuación la construcción de un parking gratuito para 90 vehículos y tres autobuses, justo la mitad de la capacidad que tiene el provisional actual al otro lado de la carretera.

La pérdida de plazas debe compensarse con el transporte público fomentando la movililidad sostenible y colectiva y que el uso de los vehículos privados descienda, destacaron Juaneda y Vílchez.

Un proyecto en varias fases

Todo forma parte de la misma estrategia de preservación y sostenibilidad que envuelve el proyecto distribuido en varias fases. La delimitación del parking, acompañada por una de las construcciones existentes que se recuperará para habilitar baños, zona de espera y punto de información, es la primera de ellas. El objetivo es que esté lista para la próxima temporada lo que supondrá el cierre del que se ha venido utilizando hasta ahora. Para ello, desde el departamento correspondiente, ya se ha solicitado el informe de repercusiones ambientales con el propósito de avanzar la tramitación.

Por el momento ya se han retirado 230 toneladas de restos de construcción y demolición, residuos peligrosos de amianto y fracciones vegetales, entre otros. Además de la limpieza en la zona más oriental de las baterías se realiza el cierre perimetral de la paret seca medianera, de unos 200 metros, la reconstrucción de esquinas y barreras para mejorar los accesos y la seguridad en general.