Los plásticos se amontonan en la nave de la empresa Excavaciones Moll, en Ciutadella | Josep Bagur Gomila

No será cosa de un par de días, sino como mínimo de dos semanas. El Consorci de Residus i Energia asumió ayer que los trabajos para asegurar la estructura del aerogenerador número 4 del parque eólico de Milà, que amenaza con derrumbarse, no concluirán hasta mediados de diciembre, previsiones hechas confiando en que episodios de meteorología adversa no retrasen la llegada por barco de los materiales, ni las delicadas labores de montaje para conseguir que la zona vuelva a ser segura.

El objetivo es ahora -una vez garantizado que no hay nadie en el perímetro- que se pueda reabrir cuanto antes el Área de Gestión de Residuos, cerrada desde el martes dada su cercanía al aerogenerador. La normal gestión de los residuos insulares ha saltado por los aires y el Consell ha tenido que recurrir a plantas privadas de tratamiento de voluminosos para guardar las toneladas de plásticos, vidrio y cartón que se generan a diario en los ocho municipios de la Isla. La fracción resto, la basura no reciclable, se está depositando en el viejo vertedero clausurado (Milà 1), para el que se ha habilitado un camino alternativo.

Preocupación por los envases de plástico

Las empresas Excavaciones Moll, en Ciutadella, y Triatges Menorca, en Alaior, están siendo destinatarias de fracciones de recogida selectiva como el vidrio y los envases de plástico. Este último es el residuo que más dolores de cabeza está dando a los responsables de las plantas. Ocupa un gran volumen y no se puede depositar suelto al aire libre porque lo esparciría el viento. Triatges Menorca está almacenándolos en contenedores de 20 metros cuadrados y Excavaciones Moll depositándolos en el interior de una nave.

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No saben durante cuánto tiempo van a poder seguir almacenando, dependerá del volumen que les vaya llegando. En el caso de Triatges Menorca estiman que quizá una semana. Desde Excavaciones Moll creen que podrían llegar a aguantar tres. El presidente del Consorci de Residus y conseller de Medio Ambiente, Josep Juaneda, asegura que «la situación está controlada», sin negar que debe solucionarse lo antes posible para regresar a la normalidad sin que lleguen a notarlo nunca los ciudadanos a la hora de depositar sus residuos en la vía pública, como está ocurriendo hasta el momento.

El conseller adelantó que precisamente para evitar que se pueda tensionar la capacidad de este almacenamiento de emergencia, se están tomando decisiones como la de enviar residuos fuera de la Isla sin necesidad de que pasen previamente por Milà. Pone como ejemplo el papel y el cartón, que está siendo acumulado en una nave del polígono industrial de Ferreries. La idea sería trasladarlo sin empaquetarlo.

¿Quién asume los costes?

El Consorci de Residus también trabaja sobre la posibilidad de acortar plazos para la reapertura del Área de Gestión de Milà, siempre que se den todas las garantías para la seguridad. En ese sentido explica que quizá no haya que esperar a que termine de colocarse toda la malla metálica con la que se recubrirá el pie del molino. Serán los expertos los que lo determinen.

Los trabajos han sido encargados a la misma empresa que se hace cargo del mantenimiento del parque y el peritaje de la empresa aseguradora determinará quién debe hacerse cargo de los costes. El Consell ha formalizado ya la declaración de situación de emergencia para poder acelerar todo lo posible las tramitaciones para el desmantelamiento del molino afectado, que, una vez asegurada su estructura, se abordará en una segunda fase.

El apunte

Se recurre también al viejo vertedero con el compromiso de dejarlo como estaba

Mientras el acceso al vertedero de Milà está cerrado, el Consorci de Residus ha autorizado desviar la operativa de descarga -limitada en el tipo de materiales y también en los horarios- al antiguo vertedero ya clausurado de Milà 1. Allí llega la llamada fracción resto, la basura no reciclable, la poda y también los residuos biosanitarios. El conseller de Medio Ambiente, Josep Juaneda, explicaba ayer que este lugar alternativo ha sido consensuado y cuenta con la autorización de la Dirección General de Residuos del Govern. Aclara que no está funcionando como vertedero, sino como zona de almacenamiento hasta que reabra Milà. La condición para usar esta zona al aire libre (en la que está previsto instalar placas solares) es que cuando los residuos se reubiquen en el vertedero, se deje como estaba.