La central térmica del puerto de Maó ha funcionado más horas con las turbinas de gas, menos contaminantes. | Gemma Andreu

Aun con el horizonte 2030 como meta para que el 85 por ciento de la energía que se consuma en Menorca proceda de fuentes renovables, la Isla continúa dando pasos atrás y se aleja en vez de acercarse a ese objetivo. Como viene ocurriendo en la última década, y pese al ‘boom’ del autoconsumo que se registró el año pasado, la producción de energía limpia sigue teniendo una presencia mínima en el cómputo global, tanto es así que Menorca cerró 2022 con unos porcentajes que revelan su lado menos respetuoso con el medio ambiente.

Tan solo el 2,26    por ciento de la energía producida el año pasado procedió de fuentes renovables, según los datos oficiales publicados por el Ibestat. Se trata del porcentaje más bajo desde 2018, un año anómalo en los registros de la última década (con solo un 1,48 por ciento de energía limpia) por la acumulación de averías en el parque eólico. Así, en 2022, los aerogeneradores de Milà y los parques fotovoltaicos únicamente produjeron 9.457,4 megavatios hora (MWh).

La energía eólica redujo el año pasado su aportación a la mitad respecto a 2021, representando tan solo el 0,34 por ciento de la energía total generada. Hay que recordar que el parque eólico de Milà cerró 2022 con un aerogenerador menos, al retirarse el molino número cuatro después de sufrir una fisura irreparable. Se suma a este episodio el expediente sancionador que el Consorci de Residus i Energia inició contra la empresa adjudicataria del servicio de operación y mantenimiento del parque eólico por no cumplir con la disponibilidad mínima de los aerogeneradores a la que se comprometió.

Del mismo modo, la energía derivada de los parques fotovoltaicos de Son Salomó y Binissafúller retrocedió ligeramente en comparación con los últimos años y solo tuvo un peso del 1,92 por ciento sobre la producción total en 2022. Aparte, si bien los proyectos de instalación de parques solares se impulsaron en el último año, no llegaron a materializarse, entre otras cosas, por los incrementos de presupuesto y el atasco administrativo que, por ejemplo, hasta hace unos días tenía en el aire la construcción del mayor parque solar de Balears en la Isla, el Menorca Renovables II, que dispondrá de 60 megavatios (MW) de potencia.

Año positivo en la central

Donde sí hubo una mejora es en la central térmica de Maó. Aquí la producción de los tres motores diésel se redujo a la tercera parte, disminuyendo al 33,2 por ciento. Hay que tener en cuenta que estos motores se alimentaron de fueloil (el combustible más contaminante) hasta julio y que desde entonces funcionan con gasoil (otro combustible contaminante, pero menos que el primero, al estar más refinado). Asimismo, las cinco turbinas de gas, más nuevas y menos perjudiciales, casi duplicaron la generación de energía, al pasar del 36,2 por ciento de 2021 al 64,54 por ciento de 2022.

Las claves
  1. Año negro para el parque eólico, con ínfima producción

    La operativa del parque eólico de Milà fue languideciendo a lo largo de 2022 y los aerogeneradores tan solo aportaron un 0,34 por ciento de energía. Coincidió ese año la retirada del molino número cuatro por una fisura irreparable y el expediente sancionador a la empresa que mantiene el parque.

  2. Retraso en la materialización de los nuevos parques

    La energía derivada de los parques fotovoltaicos retrocedió respecto a 2021 y solo tuvo un peso del 1,92 por ciento sobre la producción total en 2022. Aparte, aunque se registró un ‘boom’ del autoconsumo, los grandes proyectos no llegaron a materializarse por los incrementos de presupuesto y el atasco administrativo.

  3. Viejos motores de la central reducen su producción

    La central térmica de Maó registra datos más positivos, al descender la aportación de los motores diésel (que en verano empezaron a funcionar con gasoil, en lugar de con fueloil) y situarse al 33,2 por ciento. También al aumentar la producción de las turbinas de gas hasta llegar al 64,54 por ciento.