El deterioro en la cocina derivado de la filtración de agua. | Katerina Pu

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«Apenas podemos cocinar, aparecen moscas, no es salubre, casi da asco entrar en mi cocina y yo no duermo por las noches por esta situación». Es el testimonio desesperado de una vecina de Es Castell que pide una respuesta ante la indefensión derivada de la máquina burocrática de la Administración, el uso discutible de la protección de datos en un caso como este y la responsabilidad que se traspasan de una a otra las compañías de seguros, tanto la de la propia afectada como la de la comunidad del edificio.

La propietaria del piso, Eva Martínez, su pareja y su hijo padecen desde enero el deterioro de su cocina cuando comenzaron a aparecer manchas en el techo. Estas fueron en aumento con el paso de las semanas hasta derivar en una humedad galopante que se transformó, directamente, en la filtración de agua que le ha destrozado esta zona fundamental de la casa y afecta a los alimentos almacenados, las baldosas y a toda la estancia. Los muebles se degradan día a día, por lo que deberán sustituirlos y el hedor se extiende por la vivienda situada en unos bajos de la calle Duc de Crillón, sin que la familia haya podido atajar la situación de la que no es responsable.

Los peritos de las dos aseguradoras a las que dieron parte la afectada y la propia comunidad de vecinos examinaron la cocina y, después de que la misma familia abriera el techo en la zona de la fuga para confirmar el origen de la avería, concluyeron que la filtración procedía del piso superior, como era previsible.

«Se pasan la pelota de una a otra porque el dueño heredero del piso es extranjero, no se le había localizado y no pueden intervenir y yo ya no sé qué hacer», denuncia la mujer, a quien le indigna «el trato de mi aseguradora, a la que como último extremo pedí que al menos me diera un apoyo jurídico». Y es que cualquier reparación que haga en su casa no atajará el problema mientras no se resuelva la fuga del piso superior, al tiempo que mantiene la duda de la compañía que se hará cargo del coste de la reparación.

Con anterioridad, Eva Martínez ya había acudido al Ayuntamiento para solicitar una intervención que ayudara a solucionar su caso. La Policía Local se ha personado en la casa en un par de ocasiones para examinar el estado de la cocina, «pero me dijeron que no podían forzar la entrada en el piso de arriba si no había un delito flagrante o existía una orden judicial».

Juzgado

La última tentativa, a partir del asesoramiento del abogado de la comunidad quien realizó hace unos días un primer contacto en el juzgado para exponer el caso, de momento, no ha surtido efecto. «Le dijeron que no se considera una acción urgente porque no es una cuestión estrictamente penal sino civil». Como alternativa le instaron a que presentara un escrito defendiendo que sí se trata de una intervención realmente urgente para que la que se precisa esta orden judicial, «y mientras tanto aquí seguimos sin poder hacer nada», denuncia la mujer afectada, «con el peligro de que el agua acabe llegando a algún enchufe y tengamos un disgusto mayor del que ya tenemos».

El apunte

El dueño del inmueble falleció y está vacío desde hace dos años

El propietario del inmueble situado en un primer piso de un bloque en la calle Duc de Crillón, desde el que se filtra el agua, falleció hace dos años pero en el Registro de la Propiedad aún no aparece el cambio de titularidad. Ni la afectada ni el administrador de la finca ni la Policía Local de Es Castell habían podido dar con la supuesta heredera hasta ayer mismo. Solo se había conocido su dirección, y a través de Google maps el administrador de la finca pudo localizar la empresa a la que se le enviaban las notificaciones. La mujer se ha comprometido a desplazarse a Es Castell este mes.