Visita de autoridades a una fábrica de Menorca, en una imagen de archivo. | Gemma Andreu

TW
2

La industria es el único sector de la economía menorquina que, en vez de crecer, destruye empleo y riqueza. La Isla en su conjunto se mueve en valores positivos gracias al empuje de la construcción y el sector servicios en el último año. Sin embargo, el informe de evolución económica divulgado ayer por la patronal CAEB detecta un retroceso del sector industrial menorquín, que baja por segundo trimestre consecutivo. Hasta marzo, el descenso acumulado en la industria insular era del 0,5 por ciento, frente al incremento del 5,8 por ciento del conjunto de la economía.

A diferencia de los estudios que maneja el Govern, el centro de estudios de CAEB sostiene que la economía balear todavía no ha recuperado los valores previos a la pandemia. En el caso de Menorca, el diferencial a recuperar es del 2,3 por ciento. Entre las principales fortalezas de la Isla está la buena evolución del mercado laboral, con la mayor cifra histórica de afiliados a la Seguridad Social en el primer trimestre de 2023.

Esta mayor contratación no se distribuye, en todo caso, de forma homogénea. La industria de Menorca ha destruido el 2,6 por ciento del empleo entre los meses de enero y marzo, un ritmo que se ha intensificado respecto al cuarto trimestre de 2022. La caída del empleo afecta a las principales ramas de esta actividad en la Isla: la metalurgia (-10,7 por ciento), el calzado (-10,3 por ciento), la madera (-4,8 por ciento) y la alimentación (-0,7 por ciento). La menor actividad manufacturera también se ha traducido en descensos del consumo eléctrico.

El retroceso que detecta CAEB en la industria menorquina contrasta con el aumento de este mismo sector en el resto de Balears, que registra un aumento del 1,9 por ciento. El diferencial entre islas se agranda si se compara con los valores prepandemia: mientras la industria de Menorca se sitúa un 4,9 por ciento por debajo de 2019, la media balear es de un -2,7 por ciento.

La otra cara de la moneda es el turismo y la construcción, sectores cada vez más preponderantes en la economía menorquina. Así, los empleos vinculados al ladrillo crecen un 8,6 por ciento en el primer trimestre del año y el presupuesto de los proyectos visados suben un 31,1 por ciento, el doble que la media de Balears.