La alcaldesa de Ciutadella, Juana Mari Pons Torres.

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Debutó como concejal en 2009, tras la sucesión de dimisiones en aquel PP-Ciutadella de Llorenç Brondo y Avel·lí Casasnovas, salpicado por acusaciones de corrupción. Y prosiguió en el renacido mandato de Chiqui de Sintas en la alcaldía hasta que, con 16 años de afiliación al partido, en 2017 decidió tomar las riendas de la junta local y convertirse en presidenta. Un camino que pareció incierto tras el batacazo de Antoni Juaneda en los comicios de 2019, pero que ha encontrado el rumbo adecuado.

La noche del 14 de diciembre del año pasado, la junta que preside se plantó ante la dirección insular del partido para no aceptar el candidato que se les imponía desde Maó. Entonces, Juana Mari Pons Torres (Ciutadella, 1979) vio llegado el momento de dar un paso al frente y postularse a la alcaldía. Un reto mayúsculo, comparado con los 20 años en que había estado gestionando la empresa familiar de restauración en el puerto.

Las elecciones del 28M devolvieron al PP la condición de partido más votado en la ciudad, Juana Mari Pons casi dobló la representación obtenida cuatro años atrás (al pasar de cinco a nueve concejales) y ha aprovechado el fracaso de la negociación entre PSOE y PSM para convertirse, sin esperarlo, en la nueva alcaldesa. Un privilegio sobrevenido que espera gestionar con seny y consenso.

¿Ya se ve de alcaldesa?
—Sí, pero ha sido difícil de digerir. Piense que lo supe solo una hora antes de la toma de posesión y con el contexto de ser la semana de Sant Joan.

Por mucho que hubiera sido la más votada, ¿no se lo esperaba, no?
—No. Pensaba hacer una oposición constructiva. Pero, al ver como pasaban los días y PSOE y PSM no alcanzaban un acuerdo, 24 horas antes le pedí a Joana Gomila que me avisara para que mis familiares pudieran estar presentes. Se comprometió y, así lo hizo. Una hora antes de la toma de posesión me llamó para decirme que sería la alcaldesa.

¿Se lo están poniendo fácil?
—Lo han aceptado bien. Pedí su colaboración a favor de Ciutadella. Debo llevarme bien con todos y hacer que éste sea el mandato del diálogo y el consenso.

Y pensar que desde la dirección insular le querían imponer a Berto Coll como candidato…
—Ya, pero se solucionó. La junta local tuvo claro que el candidato debía elegirse en Ciutadella, sin imposiciones externas y me apoyó por unanimidad para que me presentara. Mantuvimos la unidad, que veíamos básico, y, con ilusión y ganas de trabajar, el resultado nos ha dado la razón.

¿Cuáles han sido sus primeras decisiones?
—Las de Sant Joan. Tomas posesión y, en menos de 24 horas, recibes a la comitiva des Be en el ayuntamiento. No tienes ni un solo día para prepararte. Aún así, tuve que decidir el cambio de casa del Caixer Senyor, por una cuestión estructural y de seguridad. E hice arreglar también el reloj de la fachada principal del consistorio (risas). Una vez pasadas las fiestas, estamos haciendo lo posible por reforzar el área de Urbanismo con más técnicos y arquitectos, para así agilizar la concesión de licencias, y ultimar los trámites del Plan General. Urge terminar el informe del plan de aguas para desbloquearlo.

¿Cómo piensa gobernar en minoría?
—Con mucho diálogo y consenso. No daré marcha atrás a lo que ya esté iniciado. Un ejemplo es el proyecto de la escuela de música. Nosotros defendemos una ubicación diferente de la que seguía el anterior equipo de gobierno, pero nos pondremos de acuerdo por el bien de Ciutadella.

¿Teme no terminar el mandato, que le hagan una moción de censura?
—No le tengo miedo. La moción de censura es posible pero, si intentas hacer las cosas bien, no tiene ninguna razón de ser. El pueblo no lo entendería. Actuaré con transparencia y hablaré con todos.

A diferencia de otras corporaciones, no se han subido el sueldo…
—Así es. Por ahora, no nos subimos ni el 2 por ciento del IPC. Y lo hacemos porque consideramos que la retribución actual es justa, y que ninguno estamos aquí por el sueldo, sino para trabajar a favor de Ciutadella.

Empecemos por lo más reciente, Sant Joan. Las fiestas han terminado con la idea de implantar el año que viene un sistema de pulseras para primar el acceso de los ciutadellencs a los actos más multitudinarios. ¿Cómo piensan llevarlo a cabo?
—Las fiestas este año han ido muy bien, sin incidentes graves, pero con tanta afluencia tuvo que cerrarse el acceso a los Jocs des Pla por exceso de aforo. Eso, que viene repitiéndose año tras año, ha motivado las quejas de muchos ciutadellencs. Atendemos su petición y planteamos recuperar la idea que ya propusimos en 2015 para, de forma consensuada, poner en marcha un sistema de acceso mediante pulseras que no deje fuera a la gente de aquí. Hace ocho años, con el plan de autoprotección todavía reciente, quizás resultaba demasiado atrevido implantar ya este sistema, pero ahora el operativo está más rodado, contamos casi con el 100% de los efectivos de seguridad y podemos probarlo.

¿Pero cómo lo harán para que los residentes en Ciutadella puedan disponer antes de las pulseras?
—Ofreciéndolas de forma preferente primero a la población que esté censada aquí, para que pueda conseguirlas de forma anticipada y presencial. Por ejemplo, si en el Caragol des Born o en Es Pla caben 30.000 personas, pues dejar 15.000 o las que se estimen oportunas para los ciutadellencs, otras 5 o 10.000 para el resto de Menorca y las que queden, para los visitantes de fuera de la Isla. Tenemos todo un año por delante para determinar y pactar la mejor forma de hacerlo.

Desde la oposición siempre han sido muy críticos con las restricciones que imperan en el acceso a las playas vírgenes. Ahora que están en el gobierno y cuentan con mayorías de PP y Vox en el Consell y el Govern, ¿están tentados de tomar medidas para flexibilizarlo y ampliar la cabida de los párkings?
—Muchos turistas que cogen el bus para acceder a Macarella dejan el coche en Ciutadella, y eso agrava la falta de aparcamientos en la ciudad. Así que nuestra apuesta pasa por hacer compatible el bus con los coches para acceder a las playas vírgenes. Deberemos estudiar la mejor fórmula, pero no será este verano. Con el Consell y el Govern recién constituidos, nada puede hacerse ya. Así que nos centraremos en aquello que sí depende exclusivamente del ayuntamiento, como poner en marcha la brigada de urbanizaciones para ofrecer una mejor imagen a los turistas y residentes.

El dique estrena duques de alba, lo que permitirá acoger buques de mayor eslora. ¿Lo ven suficiente o creen necesaria una nueva ampliación de Son Blanc?
—Ahora que tenemos los duques de alba, el reto es promocionar el dique para que vengan cruceros. Queremos que Ciutadella se abra por entero al turismo de cruceros.

Maite de Medrano, la consellera de Vox que compartirá gestión con el PP en el Consell, también es concejal de la nueva corporación municipal de Ciutadella. ¿Han recibido alguna indicación del partido para dar un trato preferente a sus propuestas?
—En absoluto. En el Consell gobernará y aquí estará en la oposición. Como alcaldesa, trataré a todos los concejales por igual. Defenderé el interés de Ciutadella ante todo y llegaré a acuerdos con los grupos que hagan falta. No miraré si una iniciativa recibe el respaldo de Vox, el PSM, el PSOE o Ciutadella Endavant si con ello logramos lo mejor para el pueblo.

Con el Consell está pendiente la decisión de si se construye o no en Ciutadella el matadero insular que tanto se viene aplazando estos últimos mandatos.
—Precisamente, es uno de los primeros temas que tengo sobre la mesa para hablarlo con el Consell. Por un lado, porque creemos que estos años se nos ha cobrado de forma injusta por los residuos sandach y, por el otro, para decidir si se construye un nuevo matadero en Ciutadella y cómo se gestiona: si ha de seguir siendo municipal o mediante un consorcio participado por ambas administraciones. Hasta ahora se ha ido invirtiendo en el antiguo matadero para ir supliendo sus múltiples carencias y deficiencias, pero debemos ver si esto es suficiente o si cabe ir más allá.

¿Para cuándo la construcción del nuevo centro de salud?
—Pronto. Justo se pueda, cederemos ya al Govern el solar de uso sanitario en Santa Rita para que pueda construir allí el nuevo centro de salud. Es cierto que el PSOE defendía la ampliación del Canal Salat, pero nosotros lo vemos insuficiente. De todos modos, trataré de consensuarlo y llegar a un acuerdo para que, si tiene que hacerse, se ceda la parcela a Salut cuanto antes. También tenemos pendiente el anteproyecto para la ampliación del geriátrico municipal. Es otra de las cuestiones que debemos mirar.

¿Cómo espera llegar a la Ciutadella de 2027, una vez agotado el mandato?
—Pues con el nuevo Plan General, la escuela de música y la ampliación del polígono industrial (sector B-9) en marcha. Y espero que también se haya iniciado la red de alcantarillado de Cala Morell, donde llevamos ya tres años, desde 2020, sin poder conceder licencias para edificar. Es un problema muy grave que no podemos desatender por más tiempo.

El apunte

«No vamos a peatonalizar Es Born hasta que no dispongamos de más bolsas de aparcamiento»

La nueva alcaldesa de Ciutadella da prioridad a la elaboración de un plan de aguas para desbloquear el Plan General y culminar su tramitación

¿Van a peatonalizar ya Es Born? El PSM quiso hacerlo en campaña y topó con su rechazo y el de sus entonces socios del PSOE…
—Queremos que Es Born sea peatonal, claro, pero primero debe resolverse la falta de párkings en el centro. No basta con la bolsa de aparcamiento que se ha habilitado en el Oar porque tan solo suple las plazas que se eliminaban en Es Born. Asi que, antes de peatonalizar la plaza, cabe crear otras bolsas de aparcamiento perimetrales, y eso es en lo que vamos a centrarnos antes.

¿Será una realidad antes de acabar el mandato?
—Se verá. Hay que marcar prioridades y reflejar estos aparcamientos en el Plan General.

Un planeamiento que se han encontrado en la fase final de tramitación, pendientes todavía de solventar la insuficiencia de agua que lo mantiene bloqueado en Medio Ambiente.
—Sí, falta por aportarles un plan de aguas. Se está redactando el informe definitivo y confío en poder tenerlo ya la semana que viene para mandarlo con urgencia a la Conselleria.

¿No van a aprovecharlo para modificar el documento?
—No. El Plan General se ha tramitado con bastante acuerdo y ahora no voy a echarlo abajo para reiniciar de nuevo toda la tramitación. Solventaremos esta cuestión del agua y lo aprobaremos definitivamente para que entre en vigor cuanto antes. Y si vemos que quedan cosas por cambiar, ya lo haremos posteriormente mediante modificaciones puntuales.