El interior de uno de los puntos de reutilización de artículos de playa, convertido en contenedor de basura. | Plastic Free Menorca

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La iniciativa ecológica puesta en marcha a finales del mes de junio por Plastic Free Menorca, la cual consistía en la instalación de once puntos para la reutilización de productos específicos para la playa, como por ejemplo sombrillas, ha vivido ciertos episodios de incivismo durante las últimas semanas.

Si el objetivo de esta prueba piloto era ofrecer a los usuarios de las playas la posibilidad de «reutilizar artículos» como aquellas sombrillas o juegos de playa que dejan los turistas que vuelven a sus lugares de origen, lo cierto es que la organización se ha topado con una respuesta negativa en algunos de los puntos de recogida: las playas de Cala en Bosc y Son Xoriguer en Ciutadella y la de Binibèquer en Sant Lluís.

Basura en lugar de sombrillas

En lugar de encontrarse con palas y cubos de arena, la supervisión de Plastic Free Menorca se ha topado con latas de cerveza, envoltorios de helado, botellas de agua… En definitiva, un punto de reutilización de artículos de playa (PRAP) convertido en un auténtico contenedor de basura. «En playas como Binibèquer ya nos habían avisado de que habían encontrado latas y demás dentro. El domingo lo fuimos a revisar y confirmamos que solo había basura», explica decepcionada Marta Pérez, coordinadora de Plastic Free Menorca.

Respecto a lo que serían las playas de Ciutadella, Pérez apunta que allí sí habían visto «artículos de playa», pero que a la vez también se estaban usando como «contenedores». El resto de PRAPs repartidos por Cala Blanca, Santandria, Punta Prima, el Camping de Son Bou, los hoteles Royal Son Bou Family Club y los Apartamentos Mestral y Llebeig de Seth Hotels, y la sede en Maó de Autos Menorca, funcionan con total normalidad.

«En las playas hay un poco de todo. En estas siempre puede aparecer alguna botella pero en general está teniendo una buena acogida. En los establecimientos turísticos sí está funcionando bien porque los puntos están controlados», explica la responsable de la organización.

Arranque prometedor

Pese a que la prueba piloto había tenido muy buena acogida en sus primeras semanas de vida, lo cierto es que la Alianza Menorca Sin Plástico se ha visto obligada a hacer esta «llamada de atención».

La problemática empezó a darse en estos puntos a partir de finales del pasado mes de julio y principios de este agosto: «Hace diez nos avisaron de que habían empezado a encontrar basura. De momento dejaremos instalados los puntos y los seguiremos supervisando, ya que al ser una prueba piloto, la idea es mantenerlos y ver qué pasa», narra Marta Pérez.

Es por ello que todavía no puede hacer una valoración completa al llevar tan poco tiempo en funcionamiento. «A lo mejor en septiembre ya nos deja de pasar y tan solo es una cosa puntual de agosto, un mes en el que siempre hay mucha gente: si la papelera que hay al lado está llena, al final la gente tira la basura ahí», matiza.

Así pues, la intención del proyecto es mantenerse hasta el final de la temporada en octubre y prestar atención a su evolución haciendo un seguimiento semanal de los puntos de cara al próximo año: «Aún es pronto para valorar, por lo que tenemos que esperar a que acabe la temporada. Pero está claro que si vemos que hay un punto que no funciona, lo retiraremos porque la intención no es que sea un contenedor de basura», sentencia la coordinadora.

El apunte

Mestral también ofrece una segunda vida para las sombrillas

«Nosotros recogemos todo aquello que los turistas no pueden pasar por las cintas del aeropuerto: sombrillas, cremas solares...» enumera Antoni Aguiló, gerente de Mestral, entidad asociada a Caritas Menorca.

Aguiló explica que le dan «una segunda oportunidad» clasificando todos aquellos productos dejados por los turistas. Posteriormente, los ponen a la venta en las tiendas de segunda mano de Caritas.

En caso de no encontrarse en un estado óptimo para la venta, Aguiló insiste en que se busca «una solución» para todo. Por ejemplo, hasta los hierros de las sombrillas se destinan al reciclaje. «Intentamos evitar generar cualquier mínimo residuo», concluye.