Agobados de Menorca en una protesta del turno de oficio | Gemma Andreu

TW
14

Los letrados echan en falta que «no haya una organización eficiente de las oficinas judiciales» y que eso propicie la inoperatividad funcional de los juzgados. «Hace falta un gerente, alguien que los gestione también a nivel de personal», advierte Pedro Monjo. «Un trabajador coge vacaciones o se pone de baja, sin que nadie controle si hay alguien que pueda sustituirle, y eso hace que a veces el juez se encuentre con que, por ello, no puede tirar adelante con lo que se proponía. Llevo 52 años de profesión y, por desgracia, nada ha cambiado desde entonces. Se han impulsado sucesivas reformas, pero nadie hasta ahora ha cogido el toro por los cuernos».

Francesc Marquès, letrado de Ciutadella, carga también contra «la actitud y la falta de respeto» de ciertos funcionarios, «que no actúan con el debido respeto a la función pública. No hay nadie que les controle ni que les fiscalice por su rendimiento. Ya pueden crear nuevas plazas que luego nadie acierta a explicar por qué, aún así, no se mejora». De este modo, «la poca implicación de los funcionarios y la falta de eficiencia y capacidad de control de la administración» acaban disuadiendo al ciudadano, que «percibe que en el Juzgado no solucionan nada».

Marquès culpa «al Gobierno de turno, que prefiere tener contentos a los trabajadores, que se han convertido en un caladero de votos. Es un problema endémico del país y, como tal, no tiene arreglo».