Bañistas subiendo al bus para acceder a las playas de Macarella y Macarelleta

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Han llegado más turistas a Menorca, pero son menos los que se han animado a coger el autobús para visitar Macarella, la única alternativa que existe en los meses de verano para acceder a la emblemática cala. Según el balance facilitado por el departamento de Movilidad del Consell, entre junio y septiembre se han registrado 89.573 usuarios. Eso son 12.021 menos que el año pasado, un descenso del 11,8 por ciento, aunque cabe tener en cuenta que en 2022 el servicio funcionó unos cuantos días más que este año, a partir de la última semana de mayo. Comparando los mismos periodos el descenso es igualmente significativo, de prácticamente un diez por ciento.

La pérdida de usuarios del bus a Macarella ha sido la tónica generalizada durante todos los meses de funcionamiento, con caídas superiores al diez por ciento en junio, agosto y septiembre y de casi un ocho por ciento en el mes de julio. Agosto se sitúa un año más como el mes con más usuarios, concentrando un tercio de los de toda la temporada. También es el que ha experimentado la mayor pérdida de pasajeros en comparación con 2022, 3.600, un descenso cercano al once por ciento.

Desde la empresa gestora del servicio ya avanzaron a este diario a mitad de temporada que se estaba experimentando un descenso de afluencia, que atribuían al cambio de tipología de los turistas que esta temporada han llegado a Menorca, con más presencia de visitantes que se mueven más en las playas urbanas del entorno de los hoteles y se prodigan menos en excursiones a las playas vírgenes.

No obstante, según los datos del Consell, mientras ha descendido el acceso en bus a Macarella, se ha registrado un considerable repunte de la afluencia en bus a otras playas vírgenes a las que sí que se permite llegar en vehículo privado. Es el caso del bus de Son Saura (L-66), que este año entre mayo y octubre ha registrado 11.292 usuarios, 1.753 más que el año pasado. Es un incremento pequeño en números absolutos, pero que en términos relativos es del 18,37 por ciento.  Es muy similar al que se ha registrado en la línea de Cala en Turqueta (L-68), que ha cerrado la temporada con un balance de 23.587 pasajeros, 3.650 más que hace un año. Es especialmente llamativo el aumento de pasajeros en esta línea en el mes de agosto, cuando el número de usuarios creció un 46 por ciento.

La línea de acceso a las zonas de Cala Morell-La Vall (L-62) se ha quedado prácticamente igual que hace un año. Ha registrado 10.868 pasajeros, apenas 103 más que en la pasada temporada. El balance de todas las líneas a las playas vírgenes, incluida Macarella, muestra un descenso respecto a 2022 del 4,5 por ciento, unos 6.500 usuarios menos.