El Distrito Marítimo de Maó matriculó más embarcaciones, pero algunos expedientes proceden de otros puertos como Alcúdia y Ciutadella

TW
10

La náutica de recreo, tanto la destinada al uso particular como al alquiler, parece haber tocado techo en Menorca. El año pasado se registró en todas las islas un descenso en las matriculaciones de barcos de un 3,66 por ciento en el caso de la lista séptima (sin ánimos de lucro) y de un 7,17 por ciento en el de la lista sexta (con ánimo de lucro), en ambos casos respecto a las cifras de 2022. Las capitanías y distritos marítimos matricularon 606 embarcaciones de la lista 7ª en Balears durante 2023, frente a las 629 del año anterior, expedientes que se distribuyeron entre la Capitanía Marítima de Palma y sus tres distritos marítimos, Maó, Alcúdia y Ciutadella, y la Capitanía de Eivissa y Formentera. En la lista 6ª, también de embarcaciones de ocio pero estas destinadas al alquiler, se matricularon 505 barcos frente a los 544 del año anterior.

Entre un 50 y un 60 por ciento de esas matriculaciones se corresponden con embarcaciones nuevas, el resto, son movimientos entre listas y puertos que generan matriculaciones pero en realidad no son compras de barcos ni significa que todos ellos estén en Menorca. Aun así, el distrito marítimo las contabiliza, dentro de este procedimiento administrativo, como nuevas matriculaciones. También existen los abanderamientos, que son barcos con matrícula extranjera que se cambian a la española pero, de nuevo, podían haber estado antes en los puertos menorquines.

Con todos esos movimientos se da el caso de que, dentro de Balears, el distrito marítimo de Maó es el único que sube en matriculaciones en 2023, un 32,69 por ciento, en la lista 7ª, y un 50,91 por ciento en la 6ª, pero estos datos solo reflejan los efectos de una tramitación que, por distintas causas, se puede desviar a esta oficina desde otros distritos, por ejemplo el de Alcúdia, que registra caídas del 73 y  el 89 por ciento en las listas 7ª y 6ª respectivamente.

El dato de matriculaciones balear es el indicativo de que el negocio no es tan boyante como años atrás, y sin duda, la problemática de los amarres, en el caso específico de Menorca, afecta a las ventas de las empresas del sector náutico.

«La falta de amarres influye en la decisión de compra, y eso nos preocupa porque crecer es complicado», señala un empresario de náutica de Maó, quien señala que con esloras de 8 y 10 metros, el tener un puesto en una marina  «ya es un problema».

El amarre, para aquel que se quiere comprar un barco, es uno de los principales condicionantes si no el primero, debido a la enorme demanda que existe en el litoral menorquín.

«Claro que afecta a las ventas, hay clientes que te dicen que compran con la condición de que les gestiones el punto de amarre, y si no hay, pues no cogen el barco, si no tienen dónde amarrarlo ¿para qué van a comprar»», afirma otra titular de un negocio de náutica en Ciutadella.

En 2023 algunos negocios consultados han notado un estancamiento en las ventas y otros un descenso respecto a 2022. Pero sobre todo la situación se reconduce y vuelve a los niveles de prepandemia en el sector del alquiler. «Nos planteamos incluso dejarlo, hubo un boom en 2020 pero ahora se ha notado el bajón», comentan en una firma náutica. El barco, para aquellos que se lo pudieron permitir, se alzó como un modelo de ocio seguro frente al coronavirus, y ahora la demanda se ha reajustado.

El apunte

El alquiler, que se disparó con la pandemia, nota el exceso de oferta

El auge del alquiler de embarcaciones empezó a notarse antes de la pandemia pero esta lo catapultó. De 2020 a 2021 crecieron las matriculaciones para el alquiler un 45 % en Balears, y de 2021 a 2022 el incremento fue del 39 %. Muchos particulares pasaron barcos a la lista sexta (barcos de recreo con ánimo lucrativo) y proliferaron las empresas de alquiler de embarcaciones. Después de esos dos años de crecimiento tan intenso, la actividad empezó a perder fuelle en 2023. A ese desequilibrio entre la oferta y la demanda se han añadido otros factores como el aumento de los precios del combustible, para que el alquiler haya notado un descenso.