Un muestreo realizados en aguas de Menorca por los equipos de investigación de la Estación de Investigación Jaume Ferrer.

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Un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) ha concluido que las intervenciones realizadas en el puerto de Maó y la construcción del dique nuevo en Ciutadella no causaron graves impactos en la calidad del agua costera.

La Estación de Investigación Jaume Ferrer ha publicado una serie de artículos de divulgación relacionados con diferentes programas de seguimiento científico que lleva a cabo en Menorca, con el objetivo de evaluar los principales impactos a los que está sometido el medio marino de la isla, declarada por la Unesco reserva de biosfera hace 30 años.

Entre los primeros cinco artículos científicos que ha publicado la estación menorquina figura 'Calidad del agua costera con cartografía litoral (Carlit)', de los investigadores Cefalì, Sales y Quetglas.

Según los resultados de este estudio iniciado en mayo de 2014, así como con las observaciones previas y posteriores, los científicos concluyen que las últimas intervenciones realizadas en los puertos de Maó y de Ciutadella «no causaron graves impactos en las comunidades bentónicas litorales y en la calidad del agua costera».

Mejora de la calidad en Maó

Destacan que, contrariamente a Ciutadella, en el interior del puerto de Maó se registró una mejoría en la calidad del agua. A excepción de la porción más interna, el puerto de Maó conserva aún tramos de costa naturales y poco o nada urbanizados, «factor que le otorga la característica de ser todavía un puerto natural que alberga en su interior un puerto comercial».

Los científicos recalcan que esta singularidad del puerto de Maó «se debería tener en cuenta en la gestión de sus aguas debido a la presencia de comunidades litorales sensibles y de interés para la conservación del medio marino».

Diversos artículos científicos

Los cinco artículos científicos publicados por la Estación Jaume Ferrer abarcan seguimientos realizados en un amplio rango de profundidades, desde la costa hasta los 800 metros de profundidad aproximadamente, y de especies y grupos taxonómicos, con la finalidad de disponer de una imagen lo más completa posible del estado ecológico de los ecosistemas marinos de Menorca.

El investigador del Centro Oceanográfico de Balears y coordinador científico de la estación Jaume Ferrer, Antoni Quetglas, ha explicado que, con la publicación de estos trabajos «se pretende hacer llegar al gran público la ciencia marina que se desarrolla en Menorca».

Los dos primeros artículos tratan sobre la calidad del agua costera mediante el uso de diferentes especies de algas que actúan como bioindicadores: el primero con cartografía litoral y el segundo por medio de los arrecifes biogénicos.

El centrado en los 'Arrecifes biogénicos: cornisa de Lithophylum byssoides', indica que se encuentran en buenas condiciones, por la gran extensión de las formaciones y porque la mayoría presentan el color característico de poblaciones sanas y en buen estado de conservación.

El tercer artículo presenta los resultados de monitorizar la recuperación de comunidades de algas arborescentes que habían desaparecido debido al sobrepastoreo de erizos de mar, dejando al descubierto el substrato rocoso recubierto por algas coralinas incrustantes, lo que se conoce como 'blanquizales'.

Titulado 'Blanquizales del norte de Menorca', el estudio confirma que los episodios de mayor supervivencia larvaria de erizos en ambientes oligotróficos pueden provocar la aparición de blanquizales, «pero el sistema retorna al estado inicial en menos de una década y sin cambios apreciables en la cobertura de algas arborescentes perennes».

Según los científicos, las cohortes de erizo originaron la aparición de los blanquizales detectados en el norte de Menorca en 2011, pero seis años después de aquel pico de asentamiento la mayor parte de los erizos ya habían muerto, sin haber sido sustituidos por nuevas cohortes con densidades similares. Desde 2016, la biomasa de erizos se ha mantenido constante, sin grandes diferencias entre las zonas de muestreo.

En el cuarto artículo se recopilan los trabajos de restauración de las poblaciones de un alga parda en el puerto de Maó, donde la especie se había extinguido. El estudio confirma el éxito del proyecto de restauración de la macroalga Gongolaria barbata en Menorca.

El estudio subraya la importancia de hacer un seguimiento periódico en proyectos de restauración de bosques marinos.

Al haber elaborado una cartografía de alta resolución del bosque restaurado de Cala Teulera, se ha proporcionado «una herramienta potente para su monitorización, que permitirá seguir con precisión la evolución espacio-temporal de la dinámica de expansión de G. barbata», indican.

Restauración de bosques marinos

Los resultados obtenidos con este programa de seguimiento de la Estación de Investigación Jaume Ferrer son de gran utilidad, «no sólo para los proyectos de restauración de bosques marinos que puedan abordarse en el futuro, sino también para la gestión de los ecosistemas costeros de Menorca», afirman.

El quinto artículo es un seguimiento de los datos de temperatura de alta resolución temporal en aguas costeras de Menorca para observar los efectos del cambio climático sobre los ecosistemas marinos.