Unos turistas consultan un mapa mientras recorren el centro de Maó. | Gemma Andreu

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Menorca es la isla de Balears que registró el crecimiento económico más bajo en 2023. El menor impulso de la actividad turística respecto a Eivissa y Mallorca, así como la recesión que afecta de forma particular al sector del calzado, explican una brecha que se refleja en los datos publicados ayer por el gabinete de estudios de la patronal CAEB.

La economía menorquina cerró el cuarto trimestre de 2023 con un crecimiento interanual del 1,8 por ciento frente al 2,9 por ciento de Mallorca o el 2,7 por ciento de las Pitiüses. El dato se ha ralentizado durante un invierno marcado por la falta de conectividad aérea: hasta septiembre la actividad de las empresas de la Isla se expandía a un ritmo del 2,4 por ciento, una cifra que se ha ido desinflando después.

El Informe de Evolución Económica de CAEB constata que Menorca se sitúa por quinto trimestre consecutivo como el territorio balear con menor dinamismo y el que sufre una mayor desaceleración desde el verano a esta parte.

Con todo, la media de crecimiento calculada entre enero y diciembre fue del 3,3 gracias al empuje del primer semestre, por el 4 por ciento de Mallorca y el 4,3 por ciento de Eivissa y Formentera. Estos datos confirman que 2023 fue el primer año de crecimiento «normalizado» en las Islas tras la montaña rusa de caídas y remontadas que siguió a la pandemia de la covid.

Dependencia turística

El turismo ha sido, precisamente, el sector decisivo para explicar la recuperación de Menorca después de la pandemia mientras que la industria ha perdido peso sobre el conjunto de la economía. Especialmente negativa ha sido la evolución del calzado en términos de empleo. Respecto al año anterior ha reducido un 7,3 por ciento los trabajadores dados de alta. Este descenso contrasta con la mayor contratación del sector servicios (un 1,8 por ciento más) o la construcción (con un aumento del 2,5 por ciento).

El empleo en la industria menorquina es un 3,5 por ciento inferior al que existía antes de la pandemia, sin embargo hay ramas de la actividad que sí han logrado mejorar en este tiempo. Es el caso de la confección de piezas de vestir (con un 24,3 por ciento más que hace un año), la reparación e instalación de maquinaria (6,9 por ciento más) y la alimentación (4,8 por ciento más).

La construcción, por su parte, presenta un comportamiento no tan favorable como en el resto de Balears, aunque sigue generando puestos de trabajo: un 2,6 por ciento por encima de 2022.

En conjunto, las afiliaciones a la Seguridad Social en Menorca subieron en el cuarto trimestre un 1,4 por ciento, la mitad que la media del archipiélago. De hecho, en Menorca había más trabajadores dados de alta antes de la crisis inmobiliaria de 2007 que en la actualidad, algo que no sucede en Mallorca ni en Eivissa.

El apunte

La inflación, un lastre para la recuperación de la economía familiar

El Informe de Evolución Económica de CAEB señala que Balears afronta la primera mitad de 2024 en un contexto global que dificulta la senda de crecimiento. Preocupa especialmente la dificultad para torcer al brazo a la inflación por debajo del 2 por ciento, un factor que disminuye la capacidad de compra de las familias y lastra a las empresas. La patronal también alerta de la pérdida de competitividad de los empleos que se generan en las Islas.