Estado actual de las obras de reforma del antiguo Hospital Verge del Toro de Maó. | Gemma Andreu

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La antigua Residencia Verge del Toro va a tardar, al menos, dos años más en reabrir sus puertas como centro sociosanitario bajo la nueva denominación de Hospital de Atención Intermedia Verge del Toro. La transformación del antiguo centro hospitalario de referencia en la Isla, de llegar a buen puerto, habrá recorrido un itinerario preñado de obstáculos que cuestionan su proyecto inicial, al tiempo que encarecerán su reforma por encima del doble del montante en que se había presupuestado.

Quizás sea por esta constatación, a la que acaba de añadirse un nuevo contratiempo, que los rostros de los ejecutivos del IB-Salut y de la dirección de obras no eran este jueves precisamente risueños. El director general del IB-Salut, Javier Ureña, desde las entrañas de la primera planta, revelaba que el inicio de las obras de la segunda fase ha sacado a la luz deficiencias estructurales en todo el edificio, y no solo en algunos forjados y pilares como se había descubierto en enero de 2023, lo que ya obligó a la modificación del proyecto inicial hace algo más de un año.

El informe inicial

El hallazgo sorprende porque el informe sobre el estado del Hospital Verge del Toro encargado al arquitecto técnico, Jordi Gordillo, en 2017, con el apartado histórico a cargo de Joan Enric Vilardell, afirmaba que la estructura del edificio ofrecía un buen estado de conservación. Se refería a puntos concretos como excepción pero aseguraba la solidez de la base de los cimientos, incluyendo la necesidad de reforzar 21 de los 123 pilares del edificio.

Sin embargo, una vez concluida la primera fase en la que teóricamente ya se había abordado la consolidación estructural, el arreglo de la cubierta y la limpieza de la fachada, cuando se iniciaron los trabajos interiores el informe inicial quedó desvirtuado. La demolición del inmueble por dentro detectó fallos en el forjado y algunos pilares que requerían una nueva cimentación para la consolidación de la estructura lo que provocó una modificación del contrato que acabó sufriendo una desviación de los 14,5 millones a 19 o 20 con impuestos.

Las anomalías salen a la luz

Iniciadas las obras interiores en junio de 2022 el arquitecto Gordillo explicó este jueves que «cuando hemos tenido a la vista toda la estructura detectamos pequeñas anomalías e iniciamos un plan de catas en todos los elementos portantes y vimos su mal estado hasta descubrir que todos los forjados necesitaban refuerzo, también los pilares y las jácenas para absorber la nueva carga de todas las plantas, por eso la intervención al final ha afectado a todo el edificio con un refuerzo estructural completo».

A consecuencia de este nuevo escenario el Govern, de acuerdo con Acciona, la empresa concesionaria de las obras de esta segunda fase, ha decidido resolver este contrato a partir del 1 de junio y licitar uno nuevo que incluya todos los refuerzos que precisa el armazón del vetusto edificio, hoy con aspecto esquelético en su interior, sin paredes, techos ni revestimientos.

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El coste de la obra se doblará

El nuevo contrato tendrá un presupuesto de salida en torno a los 28 millones de euros, de los que se descontará el 15 por ciento ya ejecutado del proyecto anterior, que habrá supuesto 3 millones de euros. El volumen de las obras a realizar y el encarecimiento de los materiales ha motivado que Acciona no estuviera interesada en continuar con los trabajos, de ahí la rescisión del documento contractual.

Entre esta rescisión prevista para el 1 de junio y la adjudicación del nuevo contrato transcurrirán aproximadamente seis meses, en los que las obras en el antiguo hospital de Menorca quedarán paralizadas.

De esta forma, la puesta a disposición de la renovada infraestructura sanitaria para la población menorquina sufrirá una demora de dos años, ya que estaba prevista su inauguración para finales del primer semestre de este 2024. De una forma u otra habrán transcurrido casi 12 años entre tramitación y ejecución de las obras desde que se decidió recuperar el edificio, diez años después de que estuviera cerrado y acusando un deterioro que ahora pasa una elevada factura.

Una suma final de 31 millones

Al presupuesto de salida para la redacción y ejecución del nuevo contrato hay que sumarle los 2,7 millones que costó la rehabilitación exterior del edificio, por lo que la suma final invertida rondará los 31 millones de euros para un edificio construido 70 años atrás.

Ureña aseguró que hay un compromiso del Govern que considera prioritaria esta infraestructura para Menorca, por lo que ya tienen la autorización para licitar el nuevo contrato sin que retraiga ninguna inversión de Menorca incluida en el plan de infraestructuras sanitarias.

Pese a todas las dificultades, el director general del IB-Salut aseguró que el nuevo proyecto no modificará el resultado final de la obra ni los servicios que brindará el centro, ubicado en la calle Barcelona, para satisfacer las necesidades funcionales en el ámbito asistencial como hospital de día y de media y larga estancia.

El apunte

La modificación del proyecto inicial afecta al 42 % de su contenido

Los nuevos requerimientos de resistencia de carga del edificio obligaron a los técnicos a hacer un estudio con detalle hasta comprobar los refuerzos que precisan los forjados. Esta modificación suponía una alteración del 42 % del proyecto inicial por lo que la empresa concesionaria, Acciona, ha desistido de seguir adelante. Lo que en un principio iba a ser la consolidación de la estructura tras las anomalías detectadas va a suponer un proyecto nuevo con doble coste.