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La compañía vallisoletana 'La Ventanita' decidió poner en valor el humor "fino" de la obra 'El Oso' frente al "inmediato" de 'La Petición de Mano' en su matizado y "más cuajado" montaje 'Chejoviana', que ha sufrido pequeños cambios que, no obstante, no alteran su "esencia".

VALLADOLID, 11 (EUROPA PRESS)

La compañía vallisoletana 'La Ventanita' decidió poner en valor el humor "fino" de la obra 'El Oso' frente al "inmediato" de 'La Petición de Mano' en su matizado y "más cuajado" montaje 'Chejoviana', que ha sufrido pequeños cambios que, no obstante, no alteran su "esencia".

Así lo puso de manifiesto el director de la formación, Juan Ignacio Miralles, quien en la presentación del montaje --se podrá ver del viernes al domingo en el teatro Zorrilla de Valladolid-- aseguró que la propuesta, nacida hace dos años y que rinde homenaje al dramaturgo ruso --"aquí el autor es lo que importa"--, se encuentra en la actualidad "mucho más cuajada".

Los cambios llevados a cabo, que no han alterado la "esencia" del montaje, consistieron en el cambio de orden de las dos piezas que componen el espectáculo: la expresividad de 'La Petición de Mano', de humor "más inmediato", "afectaba" al humor fino y "más tranquilo" de 'El Oso', por lo que optaron por situar en primer término esta última obra para, de este modo, hacer "justicia" y darle su justo valor.

Las dos obras, cuya primera unión fue obra de Vsevolod Meyerhold, discípulo de Stanislavski, son dos "pequeñas tragicomedias" que, según el director de la compañía, están vinculadas por su fecha de creación, el "material" con el que están hechas y, especialmente, por su temática ya que ambas constituyen un "juego de parejas" diferenciadas por su tono de expresión.

De este modo y según las explicaciones aportadas por Carlos Miralles, 'El Oso' se acerca a la historia de una pareja "más madura" formada por una viuda y un hombre desencantados en ambos casos por el sexo opuesto mientras que en 'La Petición de Mano' la pareja, aunque no "virginal", sí es más joven y muestra su inexperiencia en el tema amoroso.

No obstante ambas piezas, según Miralles, ponen de manifiesto las dificultades de entendimiento entre las personas, tema abordado de manera constante por Chejov, "maestro a la hora de indagar en el alma humana".

Asimismo el casamiento de ambas piezas se traduce en una "buena" combinación entre los "muy claros" sentidos crítico y afectivo que se desprenden de los textos y que, en este caso, tal y como la compañía ha hecho desde el principio, se rodean de una desnudez escénica que responde a las prácticas de la "impagable" figura de Stanislavski "para las gentes del teatro".

Asimismo la sobriedad de la escenografía responde a la apuesta de La Ventanita por el ubicar a los clásicos en su momento ya que el mensaje, añadió, es "perfectamente actual" y "no se queda en el pasado".