La tubería se rompió a mitad de la cuesta de Corea y el agua se deslizó a borbotones tras el muro hacia el jardín de la casa del dueño del restaurante | Javier Coll

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Un centenar de botellas de enorme valor enológico, puesto que pertenecen a cosechas de diversas décadas del siglo pasado, desde los años 30 hasta el final, quedaron malogradas el lunes por la mañana en la bodega del restaurante Jágaro, en el Moll de Llevant del puerto de Maó.

La rotura de una tubería del suministro de agua que gestiona Hidrobal en la mitad de la cuesta de Corea afectó seriamente a todas las dependencias del conocido restaurante que se vio anegado en su jardín, piscina, cocina, salón comedor y sótano, principalmente. Los caldos depositados en la parte baja de la bodega perdieron las etiquetas que acreditan su procedencia y antigüedad y afectaron a los corchos lo que preocupa sobremanera a Jaume Garriga propietario del local, al igual que el paso del agua por los muebles de madera del comedor.

Fue el propio Garriga quien advirtió el suceso a primera hora de la mañana del día de Navidad.

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