La directora insular, en el homenaje a los caídos | Gemma Andreu

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Con el izado solemne de la bandera, «gran símbolo de unión y entendimiento entre todos los españoles», según afirmó Carlos José Ferrari, capitán de la Guardia Civil de Menorca, dieron este sábado inicio en el cuartel de Maó los actos de celebración de la patrona del Cuerpo, la Virgen del Pilar, y de la fiesta del 12 de octubre, con la asistencia de autoridades civiles y militares. Una ceremonia en la que Ferrari apeló a la entrega como característica fundamental de los agentes. «Cualquiera de ellos, en cualquier momento, será un héroe no buscado, una persona extraordinaria que no dudará en poner su vida en juego, aunque no les conozca, aunque antes les haya ofendido», aseguró. El capitán recordó que la Guardia Civil, fundada en 1844, ayudó con su despliegue a que la bandera llegara a todo el territorio. También destacó que los agentes han defendido la ley «sin cuestionarlo y hemos pagado con sangre y muerte nuestro compromiso». Por ello añadió palabras de apoyo a los agentes en País Vasco, Catalunya y sur de Andalucía donde se «tienen que enfrentar a los grupos que quieren imponer nuevas formas y reglas de convivencia al margen de la ley».

La directora insular de la Administración General del Estado (AGE), Isabel López, también destacó la vocación de servicio del Cuerpo y su carácter humanitario. López tuvo un recuerdo para las víctimas de las inundaciones, hace un año en Mallorca, y el trabajo realizado por la Guardia Civil, un apoyo a los ciudadanos que se repitió con el tornado en Menorca. «Sois ejemplo de los valores que encarna la Administración», dijo, «su lado más humano».