Roseta Mus, a la derecha, y otra madre del colegio de sus hijos, Noelia Moreno, autoras de la iniciativa.

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Ser madre de un niño de tres años sumado al dato estremecedor de que uno de cada cinco menores de edad sufre o sufrirá abuso sexual antes de que cumpla los 18 años, llevó a Roseta Mus, mahonesa afincada en Barcelona, a tomar una iniciativa que ayude a prevenir esta lacra, como denuncian los datos del Consejo Europeo.

Junto a otra madre del Colegio Bosc de Montjüic, Noelia Moreno, ambas comenzaron en 2018 a recabar información y asesoramiento. Desde entonces han conseguido dar varios pasos encaminados a estas tareas de prevención a partir del mismo centro educativo de sus hijos. El último de ellos ha sido la puesta en marcha de una página web, stopabusossexuales.com, que incluye un listado de entidades de ayuda, una amplia guía para las familias y una gama de recursos.

«Me pregunté qué podía hacer para que mi hijo no fuera nunca una de las víctimas», relata Roseta Mus. Indica que no existía una guía de pautas abierta, que las disponibles eran de pago y que la información estaba muy dispersa, de ahí que finalmente optaran por el sitio web donde seleccionan y publican la información de entidades especializadas.

La madre natural de Maó está en contacto con la Fundación Vicki Bernadet, que cuida de la atención integral, prevención y sensibilización de los abusos sexuales a menores cometidos en el ámbito familiar y el entorno de confianza del menor. A partir de aquí fueron avanzando. Crearon una guía en formato PDF, han organizado charlas en la escuela, talleres para niños impartidos por la Fundació «y hemos creado una biblioteca para las familias (lecturas para niños y adultos) de temáticas sobre abusos sexuales infantiles. «Queremos que familias, entidades y escuelas hagan suya esta preocupación para formar una comunidad que pueda proteger y empoderar a nuestros hijos e hijas».

Roseta Mus señala que existen muchos tabúes sobre la cuestión «y es necesario acabar con ellos y que se hable del tema». Señala, por ejemplo, que no existe un perfil definido del abusador «puede ser cualquiera, aunque la mayoría sí son hombres, y quienes más siguen nuestras actividades, mujeres».

Añade que una conducta errónea, por ejemplo, «es insistir al menor en que bese al abuelo o a la tía si no quiere hacerlo, porque si más adelante se ve sometido a un abuso tendrá interiorizado que debe hacer lo que le piden».

La madre de Maó, diseñadora gráfica de profesión, lamenta que los centros educativos no se vuelquen y apoyen estas iniciativas. «La mayoría de los abusadores están fuera de las escuelas, los niños y niñas se sienten más seguros en los colegios, por eso es un lugar idóneo para contar lo que les sucede y actuar».

Con este propósito las dos madres autoras de la web ya están en contacto con la federación catalana de Ampas y AFAS para expandir sus iniciativas en todos los centros que lo deseen, «y también pretendemos que se traslade a Balears y otras comunidades».