Electricistas comprueban el estado de la ducha que provoca descargas

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En octubre de 2020 sufrió una descarga eléctrica cuando se duchaba en el apartamento en el que reside, en los bajos del número 58 del Muelle Fonduco, en la zona del puerto que pertenece a Es Castell. Desde entonces, tras dos reparaciones no concluyentes, vive entre la inseguridad y las incomodidades puesto que hace dos meses sufrió una nueva descarga y ya no se ha atrevido a utilizar la ducha de su propia casa.

N.R.A. denunció esta situación ante la Policía Nacional «porque pude morir electrocutada y aún sigo en peligro». Más recientemente también denunció su caso ante la Conselleria de Industria, como le indicaron en Comisaría, y de acuerdo con la empresa de suministro eléctrico, tras inspeccionar el cuadro de contadores del edificio el 21 de diciembre, la subcontrata de Endesa decidió cortar la corriente a todo el bloque hasta que fuera reparado y se cambiara el cuadro de contadores. Los técnicos detectaron la avería entre la caja CGP de la comunidad y el cable que va desde fuera hasta el interior del inmueble y que provoca la aparición de tensiones en grifos y bañeras. Un día después el suministro fue restablecido, aunque la instalación no se ha renovado y el cuadro de contadores tampoco, explica la mujer, de ahí que persista su temor a otra descarga.

«Primero vinieron hasta tres electricistas que no detectaron nada y me hicieron creer que yo estaba equivocada», indica la mujer afectada. Finalmente, añade, Endesa descubrió que un cable del cuadro general se quemó y la derivación acaba en su apartamento anexo a ese cuarto. «Hace un año colocaron cinta aislante en ese cable y así continúa».

Denuncia la afectada que ni la propietaria del inmueble ni el gestor de la comunidad «han hecho nada más por solucionar el peligro». Los electricistas le indicaron que la instalación es muy antigua y no cumple con la normativa actual.

«Un año después de que casi perdiera la vida, el cable dañado sigue exactamente igual, y es un riesgo total para mí», denuncia la mujer. Otras anomalías de la vivienda en la que reside desde hace cuatro años tampoco han sido reparadas por la propietaria. «En la situación en la que me encuentro no puedo ni cambiarme de casa ni tampoco ir al juzgado a poner un pleito, pero no puede ser que no pueda ducharme en mi casa y que siga en peligro sin que nadie se haga cargo».