El acusado hablando con su abogado, en el juicio que se celebra en Palma. | Alejandro Sepúlveda

La víctima del conocido como 'crimen del jacuzzi' de Menorca tenía dos seguros de vida por 300.000 euros, y sí cubrían el ahogamiento, algo que el esposo acusado del crimen negó en su declaración.

La Fiscalía y el Govern balear piden una condena de 25 años de cárcel por asesinato para el marido de la fallecida, al que acusan de haber preparado a su esposa un cóctel con una dosis letal de MDMA y sangría y de haberle sumergido la cabeza en el agua para terminar de matarla, para después tratar de fingir una muerte accidental.

El hombre, por su parte, sostiene que se durmió y se encontró a su mujer inerte en el jacuzzi. El suceso tuvo lugar en una nave industrial de Ciutadella, en junio de 2018, si bien el viudo no fue detenido hasta un año más tarde, en noviembre de 2019, cuando una grabación de ocho horas encontrada en el móvil de la víctima le incriminó.

En la vista este miércoles se han leído diversos mensajes de WhatsApp relacionados con la pareja. Uno de ellos es del acusado a un abogado, por lo que su actual letrado considera que estaría amparado por el secreto profesional -aunque su contenido no fuera por un asunto penal-, y ha protestado por su inclusión en la causa.

Sin embargo, tanto la Fiscalía como la magistrada presidenta del Tribunal han recordado a la defensa que no impugnó la prueba en su momento, ni tampoco al inicio de la vista, y que de hecho se adhirió a toda la documental planteada por la acusación. Asimismo, el mensaje intervenido se envió cuando el procesado todavía no estaba investigado, días después del fallecimiento. Sin embargo, la Fiscalía ha accedido a retirar el mensaje de la prueba documental.

En su declaración en el juicio, el acusado sostuvo que los seguros de vida de su esposa no cubrían el ahogamiento, que según las forenses fue la causa directa de la muerte junto a la intoxicación aguda por éxtasis. La documentación de la póliza está incluida como prueba en la causa.

Otro mensaje, en este caso de la fallecida al abogado, revela que el marido se había interesado, cuatro meses antes del supuesto crimen, por obtener un poder para la empresa de la que ella era titular, que le facultara para su control en caso de enfermedad, muerte o accidente.

Hospitalizada tras una grave agresión sexual

Otras pruebas que se han introducido este miércoles incluyen la denuncia y los partes médicos de un grave episodio ocurrido cuando la pareja residía en Barcelona. La mujer fue hospitalizada con desgarros en la zona anal y genital tras una agresión sexual por la que denunció a su esposo.

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En la denuncia presentada ante los Mossos d'Esquadra, la mujer acusó a su marido de haberle introducido con violencia un aparato de masturbación mientras la llamaba «puta» y aseguraba que ella le había sido infiel, ignorando su llanto mientras lo hacía. Esta agresión la dejó sangrando y fueron al hospital, donde estuvo ingresada dos días. Tuvo que recibir puntos de sutura.

Sin embargo, siguendo con el relato de la denuncia, la mujer no pudo pedir ayuda a ninguna enfermera porque el hombre no se apartaba de su cama, hasta que finalmente pudo aprovechar un momento de distracción para pedir auxilio, y los sanitarios llamaron a la Policía. Cuando los agentes llegaron al centro, ya no encontraron al hombre.

Ya en Menorca la mujer presentó otra denuncia en 2013 por un episodio en el que el hombre, tras cerrar con llave la casa, la habría golpeado mientras le decía que había sido infiel. Ella escapó por una ventana y pidió ayuda a una vecina. Tras pasar un tiempo por un piso de acogida la mujer terminó retirando la denuncia y volvió con él.

La vigilaba con una webcam

Según declaró la mujer en su denuncia en Barcelona, su esposo se ponía muy «celoso» y estaba «obsesionado» con que le engañaba con otros hombres; hasta el punto de que, cuando ella tenía que viajar a Venezuela para hacer gestiones, le hacía dejar encendido un portátil con una cámara web para que él pudiera comprobar que por la noche no entraba nadie en su habitación. Además le acusaba de mantener una relación con su primo.

Con todo, a esos viajes a Venezuela, de donde procedían ambos y donde se casaron, él nunca la acompañó. De hecho, desde que el procesado se marchó en 2010, nunca volvió a pisar el país. A su esposa le dijo que se había ido de Venezuela porque en una ocasión le habían secuestrado, encañonado y robado un vehículo, y que eso le había producido «un trauma psicológico muy grave». Dos meses más tarde ella también fue a España, según consta en una de las denuncias por violencia de género.

De este modo, el acusado habría ocultado a su esposa que Venezuela le buscaba por la muerte de otra mujer, cuyo cadáver apareció sin ropa y con un herida en la cabeza en un lugar apartado del Estado de Miranda. La mujer desapareció el 31 de diciembre de 2009 y él puso rumbo a Europa sólo dos días después, según fuentes del proceso.

El hombre fue detenido en Barcelona en 2015 a raíz de la orden de búsqueda internacional emitida por Venezuela. Sin embargo, dado que contaba con nacionalidad española, la extradición se denegó.

Alcohol

En la última sesión antes de los informes finales también se han leído mensajes entre acusado y víctima que para las acusaciones pondrían de manifiesto cómo él la obligaba a beber alcohol. En un mensaje que ella le envió en febrero de 2018 le pedía apartar el alcohol. «No me siento bien tomando, me pongo paranoica, si tú crees que sin alcohol la relación no funciona, pues hay que dejarlo. No quiero seguir tomando, tampoco quiero que me estés insistiendo», le dijo. «No voy a tomar más», le comunicaba en otro mensaje. Mientras, él le enviaba mensajes diciendo «si bebes se te quita el sueño, bebe, bebe anda» o «si bebes mientras me esperas me vas a hacer muy feliz».