Maria Tudurí recogiendo su premio este sábado en la sede del GOB

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Maria Tudurí Sintes (Alaior, 1967) inició su andadura en la agricultura ecológica en 2008, cuando alquiló la finca Es Capell de Ferro, en la carretera de Maó a Fornells, en la que ahora mismo, además de cultivar hortalizas, tiene a unos ochenta animales a su cargo, todos de razas autóctonas (vaca roja, cerdo negro y gallina de Menorca).

No es extraño que esta payesa tenga difícil concederse un tiempo para dejar su Isla, «desde la pandemia no hemos salido», confiesa, porque los animales no entienden de vacaciones, «si viajas tienes que encontrar a alguien que los cuide». María recibió este sábado, apoyada por su familia, el premio Pere Prats de Medio Ambiente 2023, que concede la entidad ecologista GOB.

¿Qué significa para usted este distintivo?

—Es un honor, siempre he intentado que mi trabajo sea compatible con el medio ambiente y este reconocimiento le da valor a lo que haces y al manejo que haces de la finca.

¿Desde cuándo es profesional agrícola-ganadera?

—Yo soy de Alaior, nací en el pueblo pero cuando conocí a mi marido, hace unos 40 años, optamos por vivir en el campo, él viene del campo y mis abuelos también eran payeses. Fui aprendiendo poco a poco, con la leche, ordeñando vacas, haciendo cuajada y queso, lo convencional; en 2008 empecé con la producción ecológica y como titular de la explotación, primero vaca roja para carne y luego fui introduciendo el porc negre para los embutidos y también la gallina menorquina.

Maria, en la finca que trabaja, Es Capell de Ferro | Es Capell de Ferro

Como mujer ¿ha sido más difícil emprender en este sector?

—Sí, aunque las mujeres siempre han ayudado y trabajado en el campo. Se dio más valor a las madones que trabajan en el campo cuando surgió el CARB (Contrato Agrario Reserva de Biosfera) porque fueron aseguradas; aunque siempre han trabajado no se les daba el valor que correspondía ni se les había reconocido.

¿Cuál es la clave del éxito para sobrevivir en el sector?

—No es fácil, tenemos en contra el cambio climático, a veces nos llueve muy poco y luego demasiado y es un desastre. Yo particularmente he encontrado el equilibrio teniendo poca carga ganadera e intentando obtener toda la comida posible para los animales de la propia finca. Todo no puede ser, pero intento que sea el máximo.

¿Cuáles son sus canales de comercialización?

—Un gran porcentaje, la mayoría, es venta directa de embutidos y de carne de vaca menorquina y luego hay una pequeña proporción de verdura, porque tengo sembrado una parcela pequeña. El 90 por ciento es venta directa y luego hay algunas tiendas pequeñas que también venden mi embutido.

Los precios de la comida se disparan y a los payeses les cuesta subsistir. ¿Qué sucede en el camino al súper?

—Tenemos una cadena en la que a lo mejor a un payés se le pagan 20 céntimos de euros por un kilo de patatas, y no cubre ni lo que ha gastado, y luego vas a comprarla al supermercado y encuentras esa patata a 1,80 o 2 euros el kilo. Creo que eso se tendría que equilibrar y el productor debería ser el que tiene el mayor beneficio y no al revés.

¿Sería posible seguir adelante con la agricultura sostenible sin las ayudas públicas?

—Costaría mucho más, ese apoyo es el que te permite mantener la explotación en equilibrio. Además yo también estoy dentro del programa de Custodia Agraria del GOB. Yo ya aplicaba medidas sostenibles antes de entrar pero con el programa ellos te ayudan a promocionar los productos, y también si tienes dudas, nos ayudamos mutuamente.

¿Qué prácticas ecológicas aplica en su finca?

—Son una serie de medidas para que la explotación sea respetuosa con el medio ambiente, por ejemplo, no usar herbicidas y pesticidas, utilizar siempre abonos orgánicos. También que sean cultivos adaptados a nuestro clima y los animales también de razas autóctonas.

Uno de los problemas que afronta el campo es la falta de relevo generacional, ¿usted lo tendrá?

—Me parece que no, cuando yo acabe creo que no habrá relevo. Tengo dos hijos y uno ya se dedica al campo, pero le gustan otras cosas, se dedica a la vaca de leche; no sé si mis nietos seguirán, nunca se puede decir.

La tierra y el ganado son exigentes, ¿cuántas horas al día les dedica?

—El horario en este trabajo es muy relativo, ahora oscurece pronto, a las seis es de noche y ya no haces más que hasta las siete o las siete y media, pero en la temporada cuando el día es más largo trabajas muchísimas horas, sábados, domingos y festivos, siempre. Si te quieres ir de viaje no se puede quedar el trabajo sin hacer, necesitas a alguien que te lo haga, porque los animales te necesitan y tienen cada día su rutina. Es complicado, entre vacas, terneras y el toro tengo 29 animales, luego están los treinta cerdos y más de veinte gallinas menorquinas.

¿Y se ocupa usted sola?

—Sí, estoy sola, mi marido y mi hijo trabajan en otra finca.

¿Tuvo alguna otra mujer que le inspirara en su proyecto?

—La verdad es que un día decidí que quería hacerlo y no me fijé en nadie más, sin saber si iría bien o no. Puede que haya sido pionera, pero quiero dejar claro  que las mujeres siempre han trabajado mucho en el campo.

El apunte

El GOB reconoce su implicación y alaba una gestión «inteligente y diferenciada»

La organización ecologista GOB rindió este sábado homenaje a la emprendedora del campo, Maria Tudurí, con la entrega de su premio anual Pere Prats, que distingue a aquellos que destacan por la protección del medio ambiente. El acto público se celebró en la sede de la entidad, el Molí del Rei, en Maó, y en el mismo Maria Tudurí estuvo arropada por familiares y emocionada por recibir el galardón. El GOB destacó, al anunciar la ganadora de 2023, que Maria Tudurí ha demostrado que el campo «se puede gestionar de manera inteligente y diferenciada para tener viabilidad, respetando los valores medioambientales de la isla, y lo ha hecho con una gran implicación y sacrificio personal».