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Este singular edificio fue diseñado por el arquitecto municipal de Mahón, dony Francesc Femenías i Fàbregues, e inaugurado en el año 1927 – hay una placa en la fachada que lo recuerda-. En 1904 es nombrado arquitecto municipal de la ciudad de Mahón, cargo que le permitió realizar numerosos proyectos de promoción pública.

Profesor del Instituto y de la Escuela de Artes y Oficios, su estilo arquitectónico derivó cada vez más hacia el modernismo. Junto con el entonces archivero municipal, don Francisco Hernández Sanz, inició un proyecto para el diseño de fachadas de varias casas de Mahón y producto de esta colaboración son la fachada de la Farmacia Mir, de s´Arraval, o la majestuosa fachada modernista de la Casa Mir, esta última vecina de sa peixeteria.

En la actualidad y por iniciativa del Ayuntamiento, sa peixeteria está cogiendo un nuevo impulso al convertirlo en un espacio gastronómico y cultural en el que no sólo puedas ir a comprar pescado y marisco, sino que puedas ir a tomar algo, comprar productos gourmet, producto de Menorca, degustar sabrosos bocados de la mano de buenos restauradores... todo esto con exposiciones, conciertos, conferencias, eventos gastronómicos, etc.

Apreciado lector, como siempre, encargo mochilero al canto de varios ciudadanos para que me dé un garbeo por sa peixeteria, ya que me comentan que la preciosa verja sufre desde hace años una degradación por falta de mantenimiento - léase pintura - o sea, una necesaria restauración integral de la misma.

Mochila al canto, máquina de fotografiar y a comprobar tocan si lo que me han comentado es cierto. Teniendo en cuenta que habitualmente paso delante de este singular edificio, vatuadell cent llamps i jo sense enterar-me, puedo comprobar que la pobre verja está dejada de la mano de Dios como popularmente decimos - a pesar de que nuestro creador nada tiene que ver en este caso - ya que los de Dalt la Sala, los de ahora y los anteriores, son los responsables de mantenerla en perfecto estado de revista.

En plena faena me vino a la memoria que mi amigo Emili se me había quejado de que en la fachada lateral se habían instalado en su día unas tuberías que rompían la estética de este edificio – sa peixetería – que está cerca de cumplir los cien años. Nos adentramos y pudimos comprobar que una enorme gotera de agua había deteriorado una de las vigas caballete que sostienen la cubierta, parte de los canales para la recogida de aguas, habían desaparecido, una puerta lateral que unos ladrones habían forzado –según me comentaron-, estaba sin reparar.

Teniendo en cuenta que además de mercado del pescado, es un espacio gastronómico - cultural, por cierto con una notable aceptación por parte de la ciudadanía, recomendamos – ya que estuve acompañado por varias personas en esta excursión – a los de Dalt la Sala, es rasquin ses butxaques, enviando a su equipo URI – unidad de reparación inmediata – a sa peixeteria los contribuyentes - comerciantes y usuarios – lo agradecerán.