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La espalda de la Navidad

Contemplando el Moisés de Michelangelo Buonarroti en la basílica de San Pedro «Ad Vincula» en Roma, mi sorpresa fue mayor cuando agachándome vi bajo las rodillas de tal escultura... la roca en bruto sin pulir que el artista allí dejó.

En Menorca todos conocemos la «Peña del Indio» en la carretera principal, pero pocos la hemos observado de su lado opuesto, desde poniente.

Estas instantáneas me hacen ver que «no todo es oro lo que reluce». Sí, vamos por la vida mirando lo siempre visto sin percatarnos a menudo también de cómo uno «es visto» por todo cuanto vemos... como en los campos cuánticos de la física.

Así, ¡cómo deben de reírse por lo bajo Moisés y El Indio observándonos uno de frente y el otro de su ojo izquierdo enfrascados como vamos con las guías turísticas de rigor perdiéndonos lo que queda por entreverse... «causándolo»!
En Navidad hasta la saciedad se nos canta sobre un nacer para cuantos hemos nacido ya, si bien no se apunta para ¿qué nacemos?

Rainer Maria Rilke sintió en sus versos que la «razón de ser de la rosa, es ser rosa».

La Navidad y las Fiestas del fin de un año nos miran para elucidar «cuánto de en bruto y original.. .queda aún por delante».

Penélope tejía y deshacía cuánto en el día había hecho siendo fiel a sí misma y a Odiseo y así durante veinte años marcando un futuro...

Sabemos que lo nacido ya no va otra vez a nacer pero, sí, que puede crecer... mudándose.

Ver la espalda a la Navidad es sinónimo de descubrir su lado oculto que queda aun en pié y es origen de otros comienzos.

Aunque los Villancicos canten siempre lo mismo uno puede susurrar para sí lo que no se ha celebrado aún...

Como las mismas estaciones del año, la Navidad también conlleva cuánto queda por gestarse... si no ¿qué sentido tendría nuestra existencia si aquello que anhelamos hubiera sido ya? ¿No es verdad que todo cuanto acontece es siempre un comienzo?

«Moisés» en Roma, «El Indio» en Menorca y «la Navidad» de espaldas... enigmáticos esconden un Nuevo Año... en bruto, de estreno.

«Per Molts... més».

M. Bonet-Fuster